Defender, prohibir, á la latina defendere.—Passa, saltar por lo mandado, pasando la raya, usase mucho en Andalucía. Quij., 1, 15: Creo que en pena de haber pasado las leyes de la caballería. Galat., 4, 58: Luego que el atrevido primer padre nuestro pasó el divino mandamiento.—Traspasar, en 550.
Cansa, intransitivo por se cansa. F. Fulg., 3: Cansad ya, por Dios, señor, cansad, y á lo menos habed compasión desta atribulada tierra. H. Núñ.: Cuando duermo canso, ¿qué me hará cuando ando? Libr. engannos, p. 47: Fasta en la mañana nunca canso de me correr.
Letura, por conocimiento de gente letrada, es vulgar.
Donearla, cortejarla. Monardes, Sev. medic., c. 44: Del vaziamiento por manera del doñear. La causa del doñear es por dos razones: la una por salud del ánima y la otra por salud del cuerpo. Y el primero es por cumplir el mandamiento del Testamento antiguo, que es éste: Crecimini et multiplicamini... Porque, por la cual manera.—Entendedera, la amada.—Conblueça, en S congrueca, por errata de g por b. Conblueza, ó conbleza ó conbrueza es la manceba del hombre que es casado y que la tiene dentro de su casa y á la vista de su mujer, y después, en general, con-cub-ina, de brezo, brizo, cuna, en portugués blezo. Así como conblezo ó conbruezo es competidor en pretensión de amor ó rival de otro, así también conbrueça en este lugar. Nebrij.: Corrivalis per translationem dicitur el combleço. Rivalis, por el combleço en la enamorada. Gallo, Job, 9, 11. Nace el niño llorando y pasarase el día y año sin callar, si la ama no le adormece en el brizo. L. Rued., 2, 136: No alcanzabas con la mano un prato del vasar y querías ya tener brezo en casa?—Tener dentera, envidia, es frase común y clásica, del tenerla al ver ó pensar en la fruta, que se aceran los dientes, como dicen en Aragón.—Envolverse con una mujer, tener trato ilícito. Tafur., 159: E aun dizen que se embolvie con ella en desonesto modo. A. Alv., Silv. Enc., 3 c.: Dejándome á mí, tu legítimo esposo, andas envuelta con tantos amigos. Acerca de la conveniencia de envolverse con la doncella de la dueña, por cuyo medio se pretende lograr correspondencia, habla Ovidio en el Ars amandi (1, 375) y no es tan decisivo como el Arcipreste con la que él llamaba casamentera:
"Casus in eventu est. Licet hic indulgeat ausis,
consilium tamen est abstinuisse meum."