Por malo que sea, el encantador saca de su madriguera á la culebra.

[869]

Rromero hito saca çatico, el mendigo peregrino, hito, que insiste, saca mendrugo. En Aragón fito es constante, como cutio, y como adverbio de hito en hito.—Çenico: pero para que no os tengan por cínico, hablad cuando yo no esté, con ella á solas, y más que hablar, recabad de ella. Çen-ico pudiera también ser lo mismo que çestilla, como cen-acho y cen-eque; aunque el quando yo y non fyco, cuando no esté yo allí, parece pedir el valor de cínico, desvergonzado.—Y, allí.—Fyco, como finco, hallarse parado, fijo, perdida la n, úsase en portugués y gallego.

[870]

Cuando te dan la cabrilla ó la vaquilla, tómala presto, aprovecha la ocasión, refrán (Quij., 2, 4). Cesto decimos del torpe, y aquí igualmente cestilla. Más vale avergonzarse, que guardarse la congoja y deseo en el corazon, refrán.—Faz, cara; mancilla, pena; ó Más vale rostro bermejo, que corazón prieto, rojo de vergüenza, negro ó prieto de pena.

[872]

Falta el texto en G hasta la c. [881].

[873]

Carbon-iento, negro, aludiendo al diablo, que es lo que vale aquí el pecado y tiénele por tal al Arcipreste por la costumbre de atribuir al diablo lo maravilloso é inesperado, como quiere dar a entender la vieja, que es la aparición de don Melón, que para eso hace todos esos aspavientos, tan divinamente pintados por el autor; todo ello por el hábito de clérigo, que aquí se supone lleva el protagonista. Es un monólogo burilado en oro, que vale por la mejor escena dramática. La reposería de la vieja en fingir estrañeza, lo natural de los varios sentimientos que le ocurrirían si no fingiese, el brío y ligereza en expresarlos, todo es admirable.—Ventar, husmear, propiamente del perro ventor. Monter. Alf., 1, 29: Ado vieren que algun can ventare, que caten bien á qué lugar. Todas estas dudas fingidas para quedar ella á salvo y para serenar y aparejar con el deseo á doña Endrina, no la tomase de sopetón.

[874]