Ojo de beserro, grande y hermoso, como Homero se los atribuyó á Hera y á otras mujeres: βοωπις.—Tirar el fierro, sacar, descorrer el cerrojo. Trag. Policiana, 2: Tiradme de aquí estas botas.

[875]

Tiradvos dende, salid de ahí; ¿trájoos ahí el diablo? Al diablo se atribuye todo lo milagroso é inesperado, y que así llegó allí, quiérelo persuadir á la dueña. Bibl. Gallard., 1, 1149: Anda, tírate de ahí.—Dende, vulgar todavía, de allí, de ahí. Celest., VI, p. 69: Callarás, pardios, ó te echaré dende con el diablo. L. Fern., 191: N'os quereis dende quitar? Al cura de San Pablo había, sin duda, hecho otro servicio la trotaconventos; la cual no pierde ripio para recordarle que ha de ser generoso con ella.—Abad por cura era común: El abad de donde canta, ende yanta.—¿Non..., á doña Endrina, lo que indica que para darle más confianza le había hecho clavar la puerta por dentro.

[876]

Con byen, á buenas, no de malas maneras. Non vos alhaonedes, probablemente no os turbéis, del arábigo الحان aljhán, turbado de alegría ó tristeza, de حن, jhnana, turbarse así. Sigue fingiendo la vieja.

[877]

Faltan 32 coplas, que algún escrupuloso rasgó aquí á lo mejor del cuento.

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A mí non rebtedes, no me lo echéis á mí en cara, de rep(u)tar(e). Cobro, medio de lograr algo, de llegar al cabo. Lo mejor que podéis hacer es que calléis lo mal hecho ya. Todo lo dice la vieja bastante después de la última escena.

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