«Farias,» dixo la dueña, «segund que yo te digo,

»Lo que fiso el diablo al ladrón su amigo:

»Dexarm' yas con él sola, çerrarías el postigo:

»Sería escarnida, él fyncando comigo.»—

[1482]

Diz' la vieja: «¡Señora qué coraçón tan duro!

»Deso, que rresçelades, yo vos bien asseguro:

»Que de vos non me parta, en vuestras manos juro:

»Si de vos me partiere, en mí caya el prejuro.»

[1483]