«Farias,» dixo la dueña, «segund que yo te digo,
»Lo que fiso el diablo al ladrón su amigo:
»Dexarm' yas con él sola, çerrarías el postigo:
»Sería escarnida, él fyncando comigo.»—
Diz' la vieja: «¡Señora qué coraçón tan duro!
»Deso, que rresçelades, yo vos bien asseguro:
»Que de vos non me parta, en vuestras manos juro:
»Si de vos me partiere, en mí caya el prejuro.»