D. Andrés Bello tradujo Teresa y Antony, de Dumas.

D. José Victorino Lastarria arregló El proscrito, de Federico Soulié.

D. Santiago Urzúa tradujo Pablo el marino, de Dumas.

Y D. Juan García del Río, Pizarro, tragedia en cinco actos, de Sheridam.

El primer drama romántico original que se representó en Chile, con éxito muy lisonjero, fué producción de un hijo de D. Andrés Bello, llamado D. Carlos. El drama se titulaba Los amores del poeta, y se representó en 1842. Era de lo más poético, exaltado y lleno de lirismo.

D. Carlos Bello, que sin duda tenía notable talento de poeta, dejó por concluir otro drama titulado Inés de Mantua, cuyo principal héroe era César Borgia. D. Carlos Bello murió muy joven, y este segundo drama se ha perdido.

Poco después del estreno de Los amores del poeta empieza á figurar en la no larga lista de los autores dramáticos de Chile un español que, como Mora, emigró á Chile, mal avenido con el gobierno absoluto de Fernando VII, y contribuyó muchísimo al desenvolvimiento intelectual de aquel país. Tuvo colegio, primero en Buenos Aires y después en Santiago, y por él fueron educados no pocos personajes ilustres de aquellas repúblicas.

Este español, aunque hijo de francés, había nacido en San Felipe de Játiva, y se llamaba D. Rafael Minvielle.

Era gran matemático, á más de ser literato y poeta, y hablaba con igual perfección el francés, idioma de su padre, y el castellano, lengua de su madre y suya.

Minvielle vivió en Chile hasta principios del año pasado de 1887, en que ocurrió su muerte, siendo tan lamentada cuanto encomiado él por haber sido de los que más cooperaron, durante medio siglo, al progreso intelectual de aquella república, como maestro, como empleado en administración y en Hacienda, y como escritor infatigable, ya componiendo obras originales, ya traduciendo.