Como toda la oposición se fundaba en la pobreza del novio, éste prueba que es riquísimo, haciendo brillante enumeración de los espléndidos regalos que trae á Mercedes.

Nada falta allí: estrellas, perlas, diamantes, palacios y jardines que brotan del tesoro inagotable de su fantasía. Y no contento con probar que él es rico, prueba el novio además que es riquísima ella:

Tú también eres rica y generosa;
Tu regalo es el colmo de mi anhelo:
Me entregas tu belleza, eres mi esposa:
Vale eso más que regalarme un cielo.

Él matrimonio ha sido y es dichosísimo, á pesar de esta única riqueza, que no se cotiza en la Bolsa. Y una de sus dichas ha sido la de inspirar las sencillas y tiernas poesías de Mercedes, humilde Victoria Colonna americana.

Después de llamar esclavitud al matrimonio, exclama ella:

Mas ¡oh bendita esclavitud que adoro,
En que se reina al par que se obedece!
Cadenas tiene, mas cadenas de oro.....
¡Déjame en mi entusiasmo que las bese!

Mercedes sólo tiene un pesar: tiene celos de la gloria y de la ambición de su marido.

La adoras, sí; lo leo en tu mirada;
En tus noches de insomnio lo confiesas,
Y quizá mientras duermo confiada,
Tú en tus sueños la abrazas y la besas.

Entonces procura ella demostrar la vanidad de la gloria, ó bien se queja diciendo:

Ama á la gloria, pues. Vé hasta la altura;
Sube como el condor hasta los cielos,
En tanto que yo ahorro mi amargura
Amándote y muriéndome de celos.