VII
Mi distinguido amigo: Vuelvo á leer las dos únicas poesías que de Diego Fallon inserta el Parnaso Colombiano, y reconozco más claro todavía cuán indisculpable hubiera sido mi falta si no hubiese yo hablado de ellas. No me atreveré á decir que sean las mejores de la Colección; pero son sin duda las más originales, y cada una de ellas de muy extraña y distinta originalidad.
En la sangre, en el ser, en la educación de Fallon, hay cierta mezcla de inglés y de hispano-americano que, á mi ver, se refleja en sus obras. Nació Diego Fallon en el Estado de Tolima, se educó en Bogotá en el Colegio de los Padres Jesuítas, y fué á terminar su educación en Inglaterra, patria de su padre. Es gran matemático, músico é ingeniero. Es profesor en la Escuela militar de Colombia. Se habla con mucho encomio de un nuevo sistema de notación musical por él inventado.
Sus poesías han sido publicadas en un tomo con prólogo del sabio D. Miguel Antonio Caro; y si todas son como las dos que conocemos, las alabanzas del Sr. Caro tienen fundamento razonable.
En Las rocas de Suesca vuela con gracia y tino la imaginación alegre y caprichosa del poeta para describir un lugar alpestre, prestando vida, palabra y animación á los peñascos enormes. Lo grotesco colosal de aquel conjunto de gigantes petrificados, que recobran la vida conjurados por el poeta, se infunde en el espíritu del lector, el cual se siente transportado á un mundo fantástico, donde en lo esquivo y solitario de las montañas, lejos de los hombres, hablan y discurren las piedras, y refieren sus lances de amor y fortuna de hace muchísimos siglos, allá en las edades primeras de este globo que habitamos.
En mi sentir, las ciencias oscuras é informes, en que la conjetura y la hipótesis entran por más que la observación y la experiencia, se prestan aún á la poesía didáctica, si el poeta acierta á cifrar y sintetizar en pocas palabras un sistema, y á explicarle con imágenes vivas y verdadera dicción poética. Así es como el ilustre poeta y filósofo Terencio Mamiani compuso su poema De la Cosmogonia. Meli, el gran poeta de Sicilia, que escribió en dialecto siciliano, aparece en el poema de Mamiani explicando el origen del mundo á un gracioso
Drappel di garzonetti e di fanciulle
Che riserbo si fean d’ ogni suo verso
Nella tacita mente.
Á la vista estaba Catania, enfrente los mares Jonio y Tirreno, y más lejos, hacia el Sur, alzaba la cima majestuosa el Etna, que, humeante aquel día, arrojaba de su cráter gran cantidad
Di roventi faville ed un muggito
Di sotterranei tuoni che lunghesso
Il mare e per le valli di Simete
Con rombo interminabile correa.
La escena y la ocasión no podían ser más á propósito para que explicase el origen y las transformaciones del globo terráqueo aquel vate y sabio profundo