El Parnaso Colombiano prueba que en la tierra de Ud. hay un rico y hermoso florecimiento literario, y lo probaría muchísimo mejor si el señor Añez hubiera suprimido acaso una tercera parte ó más de lo que inserta; y no para que el Parnaso contuviese menos, sino para sustituir lo suprimido con muchísimas composiciones buenas, como yo sé que las hay.
Dispense Ud. que sea franco y que no todo lo que digo sea lisonjero, y créame su amigo afectísimo.
AZUL.....
22 de Octubre de 1888.
Á D. Rubén Darío
I
Todo libro que desde América llega á mis manos excita mi interés y despierta mi curiosidad; pero ninguno hasta hoy la ha despertado tan viva como el de Ud., no bien comencé á leerle.
Confieso que al principio, á pesar de la amable dedicatoria con que Ud. me envía un ejemplar, miré el libro con indiferencia....., casi con desvío. El título Azul..... tuvo la culpa.
Víctor Hugo dice: L’art c’est l’azur; pero yo ni me conformo ni me resigno con que tal dicho sea muy profundo y hermoso. Para mí tanto vale decir que el arte es lo azul como decir que es lo verde, lo amarillo ó lo rojo. ¿Por qué, en este caso, lo azul (aunque en francés no sea bleu, sino azur, que es más poético) ha de ser cifra, símbolo y superior predicamento que abarque lo ideal, lo etéreo, lo infinito, la serenidad del cielo sin nubes, la luz difusa, la amplitud vaga y sin límites, donde nacen, viven, brillan y se mueven los astros? Pero aunque todo esto y más surja del fondo de nuestro ser y aparezca á los ojos del espíritu, evocado por la palabra azul, ¿qué novedad hay en decir que el arte es todo esto? Lo mismo es decir que el arte es imitación de la naturaleza, como la definió Aristóteles: la percepción de todo lo existente y de todo lo posible, y su reaparición ó representación por el hombre en signos, letras, sonidos, colores ó líneas. En suma, yo, por más vueltas que le doy, no veo en eso de que el arte es lo azul sino una frase enfática y vacía.
Sea, no obstante, el arte azul, ó del color que se quiera. Como sea bueno, el color es lo que menos importa. Lo que á mí me dió mala espina fué el ser la frase de Víctor Hugo, y el que usted hubiese dado por título á su libro la palabra fundamental de la frase. ¿Si será éste, me dije, uno de tantos y tantos como por todas partes, y sobre todo en Portugal y en la América española, han sido inficionados por Víctor Hugo? La manía de imitarle ha hecho verdaderos estragos, porque la atrevida juventud exagera sus defectos, y porque eso que se llama genio, y que hace que los defectos se perdonen y tal vez se aplaudan, no se imita cuando no se tiene. En resolución, yo sospeché que era Ud. un Víctor Huguito, y estuve más de una semana sin leer el libro de Ud.