Pratyapaty.—¿Y por qué no también la esperanza de que volverás a verle?
Gopa.—Porque el recuerdo es verdadero y leal, y la esperanza falsa y engañosa; porque el recuerdo evoca para mí a Sidarta, enamorado, tierno, humano conmigo; todo él para mí, y toda yo para él; mientras que la esperanza me niega para siempre a Sidarta, y sólo me ofrece ahora a Sakiamúni, y más tarde, cuando Sakiamúni alcance su última victoria, a un ser incomprensible, más luminoso que los astros, y mayor en poder que los dioses, pero inferior a Sidarta, joven, hermoso y enamorado.
Pratyapati.—¡Pero Sidarta será el Buda libertador de los hombres!
Gopa.—Jamás el Buda valdrá para mí lo que Sidarta valía. Reniego de la libertad que el Buda me dé, y la trueco mil veces por la esclavitud con que Sidarta me esclavizaba. Doy la fría calma que la doctrina del Buda me proporcione por la agitación y la guerra amorosa que, con las caricias, los rendimientos, los celos, la ausencia y hasta los desdenes de Sidarta, me han perturbado y atormentado.
CUADRO III.
La escena es en la ciudad de Francfort sobre el Mein, 1866 años después de Cristo, y 2488 después de Buda.
Habitación del doctor Seelenführer. Es de noche. Una lámpara de petróleo ilumina la estancia, donde hay mucho librote.
El doctor seelenführer y el autor.
Autor.—Aseguro a V., mi querido doctor Seelenführer, que cada día estoy más encantado de haber contraído con usted estas relaciones amistosas. Oyendo a V. comprendo el movimiento intelectual de Alemania, en lo que tiene de más hondo, y por consiguiente el de toda Europa, porque (¿cómo no confesarlo?) Alemania es nuestro norte en ciencias y en filosofía, casi desde Leibnitz, y sobre todo desde Kant. Usted es un resumen vivo de cuanto ahora se sabe o se supone que se sabe: usted es un sabio a la última moda. Todo esto me divierte mucho, porque no puede V. figurarse lo aficionado que soy a la filosofía; pero confieso que hay dos cosillas que me afligen.
Seelenführer.—Dichoso V., a quien sólo afligen dos cosillas. ¡A mí me afligen y me desesperan todas!