Los casos y lances por donde llega el autor a resolver este conflicto, no pueden ser imaginados ni presentados con mayor naturalidad, verosimilitud, interés creciente y pasmoso ingenio. El amante, misteriosamente amado por Trini, sabe que ella le ama, y sabe su deshonra y quién ha sido la causa de ella, todo por una involuntaria revelación de la misma Trini, la cual estaba decidida a callarse, aunque la matase el silencio, para no ocasionar una lucha sangrienta entre los dos rivales, valerosos y poco sufridos ambos. La revelación, una vez hecha por medios verosímiles, ordenados con exquisito arte, hace inevitable el conflicto.

Los dos rivales salen al campo y riñen a puñaladas. La riña está vigorosamente descrita. Muere en ella el burlador, que en los últimos momentos y escenas de su vida se ha mostrado generoso y simpático. Así termina la novela. Aunque el autor no lo dice, y hace bien en no decirlo y en terminar donde termina, el lector puede suponer que, no castigado por la ley, porque su rival moribundo dice que su matador ha sido otro, cuya negra traición ha causado la riña, el vencedor y amante de Trini se casa al fin con ella después de haberla vengado.

Toda la narración, los diálogos ingeridos en ella, y los varios incidentes, que aquí se omiten y que de un modo tan magistral y tan hábil llevan al desenlace, interesan, conmueven y se apoderan con tal hechizo del ánimo del lector, que de seguro no deja el libro hasta que acaba de leerle.


LAS NOVELAS EJEMPLARES DE CERVANTES

POR F. A. DE ICAZA


En el certamen abierto y ordenado por el Ateneo, certamen en que fueron jueces los Sres. D. José Echegaray, D. Marcelino Menéndez y Pelayo, D. Rafael Salillas, D. Emilio Cotarelo y Mori y D. Ramón Menéndez Pidal, fue premiado el libro de que damos aquí cuenta en resumen. Es su autor D. Francisco A. de Icaza, primer Secretario de la Legación que tiene en Madrid la República mejicana, y muy conocido y estimado en la de las letras por algunos trabajos de erudición y de crítica y por elegantes y lindas poesías.

Es tan singular el mérito y el valer del Quijote, que todas las demás obras que escribió Miguel de Cervantes, quedan muy por bajo de aquella creación única y pasmosa. Cervantes, sin embargo, así en La Galatea como en el Pérsiles, en no pocos versos y hasta en sus comedias y entremeses, da clara muestra de su brillante ingenio y acierta a poner el sello individual que le caracteriza, le distingue y le eleva sobre la multitud de escritores contemporáneos suyos.

Las novelas ejemplares son sin duda las obras en que, después del Quijote, mayor originalidad, talento y gracia muestra el manco de Lepanto.