POSDATA
He estado indeciso entre escribir algo ó callarme acerca de la presente edición. Ya se ve que la hago por haberse agotado la primera, á pesar de los esfuerzos de profundos críticos á fin de demostrar que el libro es malo, que no es novela, y que yo no soy ni puedo ser novelista. Yo no he de ir á demostrar lo contrario. Es más: no me importa que se demuestre ó no, con tal de que el libro se lea y se venda.
Mi objeto al escribir esta posdata es otro.
Aunque en LAS ILUSIONES DEL DOCTOR FAUSTINO todo está claro, el espíritu sutil de ahora enturbia la mayor claridad, y es menester acudir con explicaciones y rectificaciones, si no quiere un pobre autor que le atribuyan propósitos que jamás tuvo.
Mi idea al componer cuentos, narraciones ó lo que sean, ya que no sean novelas, no es probar nada. Para probar tesis, escribiría yo disertaciones. Mi intento es hacer una pintura de las costumbres y pasiones de nuestra época; una representación fiel y artística de la vida humana. De tal pintura ó representación, si estuviere bien hecha, sacará cada lector, no una, sino varias enseñanzas, que no dudo que podrán serle útiles; pero el principal objeto del autor ha de ser la pintura, la obra de arte, y no la enseñanza.
Para la pintura ó representación, ¿cómo he de negar yo que se buscan y estudian modelos? Pero la obra de arte no se logra copiándolos servilmente. Contra tal sospecha me conviene protestar.