Fuera de este momentáneo extravío, el señor Mera es tan excelente sujeto como buen escri tor, y nos quiere bien. Nos aborrecería, y con razón sobrada, si entendiese que los españoles fueron á esa otra banda para echarlo todo á perder. Creamos, pues, como es justo, que los españoles fueron á América para extender en ella la civilización europea, por cuya virtud alcanzó América la potencia de igualarse con Europa y acaso de superarla en lo futuro.
No quiero molestar á usted distrayéndole con más larga carta, de sus importantes cuidados.
Adiós y créame siempre su afectísimo y buen amigo, q. b. s. m.,
NUEVA RELIGIÓN
(Á DON JUAN ENRIQUE LAGARRIGUE)
I.
Muy amable y simpático señor mío: Hace ya mucho tiempo que recibí, con fina dedicatoria manuscrita, un ejemplar de la importante Circular religiosa, que imprimió y publicó usted en Santiago de Chile, en el día 6 de Descartes del año 98 de la Gran Crisis, fecha que, en nuestra vulgar cronología, corresponde al día 13 de octubre de 1886.
No extrañe usted mi largo silencio ni le atribuya á desdén.
Su obra de usted fué leída al punto por mí con avidez y curiosidad, y releída luego varias veces con interés que ha ido siempre en aumento.
Bien dijo el que dijo que el estilo es el hombre. Yo doy tal valer á la máxima, y me guío de tal suerte por ella, que creo conocer á usted, con solo leerle, como si le hubiera tratado íntimamente toda mi vida. Hay, en cuanto usted expone, la más profunda convicción, el entusiasmo más fervoroso y el más puro amor por el bien de todo el humano linaje, por donde yo me persuado de que, en esa república, haga usted ó no prosélitos, ha de ser usted considerado como varón virtuosísimo y excelente, respetado y querido por todos sus conciudadanos.