—Ahora mismo. Entra. ¿Traes noticias de don Braulio?
—Sí.
—Pues entra.
—¿Está Inés con su hermana?
—Inés no se ha levantado aún.
—Mejor—dijo Paco—. Necesito ver a Beatriz a solas—añadió entre dientes.
Antes de que acabara de murmurar esta frase, antes de que entrara en el saloncito de doña Beatriz, apareció ésta en la antesala, y asiendo cordial y apretadamente las manos de Paco entre las suyas, exclamó:
—¿Qué es esto? ¿Y Braulio? ¿Dónde está? ¿Cómo no viene contigo? Estoy llena de zozobra. ¿Qué sucede, Dios mío? ¿Qué sucede?
Hablando así, entraron ambos en el salón. El ama Teresa fué tras ellos.
—Déjanos, Teresa. Luego vendrás. Tengo que hablar con Beatriz—dijo Paco.