Dice Humboldt que “Vespuce estuvo en correspondencia con el duque de Lorena,”[73] quien puso en manos de su secretario, Gualterio Lud, la traducción francesa de la carta de las Quatuor Navigationes. René, pues, tuvo tiempo suficiente, antes de su muerte, que fué el 10 de Diciembre de 1508, de hacer llegar á Vespucci, en Sevilla, un ejemplar de la edición de Saint Dié. Es además probable, que si no hubiese llegado á manos de Vespucci, la Cosmographiæ Introductio, enviada directamente por el duque de Lorena, ó por Gualterio Lud ú otro miembro del Gimnasio vosgense, algún sabio de Metz, con quien Pedro Mártir, amigo de Vespucci, estuviese en relaciones epistolares, la mandase al primero, á fines de 1507, ó á más tardar, á principios de 1508.
De todos los contemporáneos de Vespucci que vivieron con él en España, el italiano Pietro Martire d’Anghiera, es el único que le ayudó conscientemente en la propagación del nombre Americus. Colón y los demás que se sirvieron del nombre Amerigo, no se dieron cuenta del uso que de él podía llegar á hacerse, ó que se había hecho en Saint Dié; en tanto que Pedro Mártir, al dar á Vespucci el nombre Americus en su segunda Década, Los Oceánicos, tuvo claramente la intención de sancionar el bautismo de Saint Dié. Sacerdote y protonotario apostólico, encargado de la canonización de santos, sabía muy bien que en el calendario católico no había Amerigo, ni Amerrigo, ni Americus. En fin, al servirse del nombre inventado por Jean Basin, probó que estaba al corriente de lo que éste había hecho para atribuir á Vespucci el descubrimiento del Nuevo Mundo, é identificarlo con el nombre Amerrique.
Nadie fué más activo que Pedro Mártir durante este período. Preceptor y tutor de los hijos de Fernando é Isabel la Católica, diplomático, prelado romano, miembro del Consejo de Indias, sostenía correspondencia seguida con un gran número de personas de diversas partes de Europa. Sus cartas, de las cuales se publicaron en 1530 arriba de ochocientas, indican que era hombre que se hallaba muy al corriente de las cosas de su tiempo. Por su posición en la Corte de España, en el Cuerpo Diplomático y en el Consejo de Indias, estaba al tanto de todo lo que se publicaba y decía sobre los países nuevamente descubiertos. Imposible dudar que conocía el librito de Saint Dié, y por su medio Vespucci debe de haber sido informado de la existencia de esa publicación, si ya no fuese que la obtuvo directamente. Pedro Mártir, como Vespucci, nada hizo para rectificar los errores del Gimnasio vosgense. Al contrario, ayudó á propagarlos, sirviéndose del nombre Americus como nombre propio de Vespucci.
Las Repúblicas italianas de Venecia, Génova y Pisa tenían el mayor interés comercial en conocer todos los descubrimientos marítimos efectuados en nombre de los Gobiernos español y portugués. Aunque estaba prohibida, bajo pena de muerte, la salida de las cartas geográficas relativas á esos descubrimientos, y para impedirla se guardaban dichos documentos bajo diferentes llaves custodiadas por tres ó cuatro personas, aquellas Repúblicas hallaron, sin embargo, los medios de obtener las importantes reseñas que deseaban. Para esto emplearon agentes y diplomáticos especiales, como Lorenzo Cretico, Vicenco Quirini, Angelo Trivigiano, Girolamo Priuli, etc., quienes naturalmente se dirigían, ora en secreto, ora de un modo franco, á sus compatriotas Colón, Vespucci y Pedro Mártir. Uno de ellos se jacta en sus cartas de ser grande amigo de Colón, y de obtener de él un mapa de las nuevas tierras; otro copia secretamente las Décadas De rebus oceanicis, de Pedro Mártir, y suministra los materiales del Mondo novo é paesi novamente ritrovati da Alberico Vespuzio fiorentino, Vicenza, 1507. Estos agentes italianos se mezclaban, además, con los marinos que volvían de Indias, y no dejaban de explotar esta fuente viva de noticias. Vespucci, siempre ocupado, debe de haber sido puesto á contribución por estos emisarios, sobre todo después de su nombramiento para el puesto de Piloto Mayor: es imposible que por medio de ellos no hubiese conocido el libro del Gimnasio vosgense; pues los agentes que recorrían la Suiza, la Francia y la Inglaterra, antes de llegar á Lisboa y á Sevilla, tenían una bella ocasión de ganarse su confianza, mostrándole ese libro que tanto debe de haber lisonjeado su amor propio.
Humboldt dice:—“Resulta de mis investigaciones que, por lo menos, el nombre América, fué inventado y propagado por la ignorancia de Vespucci.”[74] Y además, “no hay hasta aquí prueba alguna de relación directa, entre Waltzemüller, impresor de Saint Dié, y el navegante florentino.”[75] Humboldt no conocía á Jean Basin, y creía que Hylacomylus había traducido las Quatuor Navigationes, y que era autor de la proposición de nombrar América al Nuevo Mundo.
Participo en mucho de esta opinión, y pienso que Vespucci no fué instigador de la “gloria peligrosa que se le preparó en Saint Dié.”[76] El vizconde de Santarem fué aun más lejos cuando dijo:—“Esta denominación (América) dada al nuevo Continente, después de la muerte de Colón, fué probablemente resultado de un plan concebido y preparado contra su memoria, sea con designio y conocimiento de causa, sea por influencias secretas,” etc.[77] Deja con toda la reserva del uso de la palabra Amerigo como nombre propio, á partir de 1504, en lugar del nombre Alberico, usado ciertamente en 1503, y con mucha probabilidad más adelante. Es un hecho cierto que el nombre Alberico, no tomando en cuenta más que las publicaciones anteriores á 1745, fué empleado por los italianos, y sostenido en Italia más largo tiempo que en ninguna otra parte. Aun el día de hoy italianos hay que no designan á Vespucci de otro modo. En la biblioteca Magliabechiana de Florencia, intitúlase Alberico un volumen impreso con copias y notas manuscritas sobre Vespucci. Este volumen, que data de 1820, fué dispuesto y arreglado por el abate Follini, entonces bibliotecario; mientras que el nombre Amerigo ó Amerrigo tuvo origen en la Península ibérica, (Lisboa y Sevilla) en donde se le encuentra con más persistencia al tratarse de Vespucci; hecho nada extraño, teniendo su origen dicho nombre en las tierras de Occidente que acababan de descubrirse. En cuanto al nombre latino Americus, su autor es Jean Basin, prosador elegante de Saint Dié, y este nombre se localizó en la región del Rhin, antes de propagarse en otras partes, con excepción de la cita aislada, que hizo de él Pedro Mártir, en 1516, en España, y en su segunda década, lo que demuestra la parte que este compatriota de Vespucci tomó en dar consistencia á la alteración del nombre propio del mismo Vespucci.
Al recibir la Cosmographiæ Introductio del Gimnasio vosgense, Vespucci debe haberse sentido por extremo lisonjeado con el honor que se le discernía—Pretensioso, vano, abundando en deseos de celebridad, amigo de ostentar su erudición, como lo prueban sus dos cartas á Médicis y Soderini, veía realizarse las más bellas aspiraciones que jamás pudo alentar, y eso, sin poner nada de su parte.
Si hubiese querido, pudo siempre desconocer esa “gloria peligrosa,” pues no ocurrió su muerte sino hasta el 22 de Febrero de 1512: pudo al menos escribir á sus amigos de Florencia, declarándoles que nunca había tenido la pretensión de suplantar á Colón, ni á los otros primeros descubridores y exploradores del Nuevo Mundo. No sucedió esto, pero, en cambio, nos dejó aquellas tres firmas, y su carta al Cardenal Ximénez de Cisneros, arzobispo de Toledo, todo posterior á 1508.
Una de estas firmas, según el facsimile de Varnhagen,[78] es obra maestra de caligrafía. El prenombre, ó más propiamente el sobrenombre, pues está colocado encima del otro de la manera siguiente: {Amerrigo} está escrito Amerrigo con dos {Vespucci} rs. Esta firma tiene una doble rúbrica, cuadrada y deslumbrante. Pudiera decirse hecha por un maestro de escritura, calígrafo emérito. Es evidente que para su autor el prenombre antecede al apellido, y lo puso de relieve, como centinela avanzado, bien aparte de la palabra Vespucci, á fin de que el lector lo notase de toda preferencia. ¡Que diferencia con la firma modesta y rúbrica de Cristóbal Colón!
La segunda firma, al pié de la carta dirigida al Cardenal arzobispo de Toledo, fechada el 9 de Diciembre de 1508, es también elaborada y ostentosa, con la sola diferencia de que el prenombre está escrito en la misma línea que el apellido, ligero cambio que hizo para dar lugar al título de Piloto mor. (mayor) colocado en la siguiente línea. Amerrigo está escrito con doble r, mostrando que Vespucci, en 1508, y después de esa fecha escribía su prenombre con doble r. Las dos rúbricas cuadradas y deslumbrantes, son las mismas, tal vez más acentuada la segunda que la primera, que he descrito antes. En fin, hay un gran rasgo sobre la abreviatura mor., del título de Piloto Mayor, que se destaca bastante del apellido y prenombre, mostrando que Vespucci hacía de él mucha cuenta.