En general puede decirse, que en España y en la América española, ha sido bien acogido el origen indígena del nombre del Nuevo Mundo; que lo mismo lo ha sido en los Estados-Unidos,[1] con cuatro ó cinco excepciones, habiendo sabios que piensen que su erudición les impone el deber á unos de manifestar escrúpulos, á otros de responder con sátiras.

En Francia, Alemania é Italia, se ha dejado ver incredulidad, duda, y se han presentado objeciones, salvo entre un corto número de eruditos, de los cuales citaré al señor Guido Cora, geógrafo de Turín.

Vamos á pasar en revista las críticas, á examinar todos los documentos que se relacionan con la cuestión, y abrigamos la esperanza de demostrar, mediante una acumulación de hechos de los cuales parecen resultar conclusiones inevitables é irresistibles, cuál es el origen verdadero del nombre tan apropiado y tan bello de América, dado al Nuevo Mundo.


II

Sierra Amerrique en Nicaragua—Sus minas de oro—El naturalista Thomas Belt—Nuevos nombres de lugares en la América Central, terminados en iqque, ique, ó ic—Ausencia de nombres de montañas, en los documentos y relaciones impresos en el siglo XVI—Dificultad de hallar la verdad.

Un geólogo y naturalista de talento, el difunto Thomas Belt, autor de The Naturalist in Nicaragua, Londres, 1874, dice que la cadena de montañas que forma la línea divisoria de las aguas, entre el lago de Nicaragua y el río Bluefields, se llama Sierra Amerrique, ó Cordillera de Amerrique; que es formada de rocas, sembrada de precipicios, con alturas verticales como cortadas á pico, de masas de rocas aisladas y en forma de puntas. Habla de encontrarse con frecuencia la terminación tique ó rique, en los nombres de lugares en Honduras, y piensa que los indios Lencas fueron los antiguos habitantes de Chontales. En fin, Thomas Belt dice, que el oro se encuentra en venas ó filones de cuarzo, en las minas de Santo Domingo, San Benito, San Antonio y Consuelo, explotadas durante tres años, de 1868 á 1871, por la Compañía Minera de Chontales, de que él fué ingeniero. Afirma que no hay placeres que valgan la pena de ser explotados, mostrando con eso, que anteriormente habían sido agotados por los indios ó los españoles.

En carta datada en Londres á 8 de Abril de 1878, Thomas Belt me dice, que cuando él vivió en La Libertad, al pié oriental de las montañas de Amerrique, á menudo había llamado su atención la semejanza de ese nombre con el de todo el Continente; pero que jamás había visto en eso otra cosa que una coincidencia. Se hace cargo de la pronunciación indígena del nombre Amerrique, con doble r: y agrega:—“Las crestas y picos de esta sierra, son desnudas, y batidas constantemente por los vientos violentos que vienen del Pacífico.”

El Doctor A. Le Plongeon, de Mérida, Yucatán, que es el erudito que mejor ha estudiado á los indios de la América Central, y especialmente la lengua maya, me escribió en 10 de Diciembre de 1881, que el nombre América ó Amerrique, quiere decir, “país donde el viento sopla siempre con fuerza,” ó “el país del viento,” y que “algunas veces la terminación iqque, ik é ika, no solo significa viento, aire, sino también el espíritu que respira, la vida.”

En mi primera memoria de 1875, he dado una lista de quince nombres de lugar, indígenas de la América Central, y que terminan todos en iqque, ique ó ic. Esta última terminación se escribe indiferentemente ic, ique, ó iqque, la ch al fin de un nombre se pronuncia como k ó c.