[59] Amerigo Vespucci, Nouvelles recherches, (p. 57); Viena, 1870. Esta opinión es excelente, y no puede estar mejor aplicada. El público conoció el nombre América, no mediante publicaciones aisladas y raras,—y cuenta que además, el público del siglo XVI no sabía leer,—sino por el decir que iba de boca en boca, y es así como ha guardado ese nombre, á pesar de todo.

[60] Martin Hylacomylus, páginas 154 y 155.

[61] Martín Hylacomylus, pág. 62.

[62] Santarem dice con razón:—“La mayor parte de los geógrafos de fines del siglo XVI y los del siglo XVII, propagaron esta confusión, sin tomarse jamás el trabajo de profundizarla.” (Investigaciones históricas, pág. 26.)

[63] Con excepción de Florencia y Pisa, el resto de Italia, sobre todo el Norte (Génova, Piamonte, Lombardía y Venecia) se resistió largo tiempo á adoptar y emplear los nombres Americus y América. Lo frecuente era que los escritores, en absoluto, no citaban á Vespucci, como lo hizo Castaldo en su Ptolomeo, en 1548; ó, si era asunto de citarlo, lo llamaban Alberico, cuando tenían necesidad de decir que el Nuevo Mundo (Terra Nuova) había sido descubierto por el navegante genovés Cristóbal Colón.

[64] Colección de los viajes y descubrimientos, etc., vol. III, sección segunda. Viajes de Americo Vespucci. Noticias exactas de Americo Vespucci—Madrid.

[65] Audiencia del Tribunal Correccional del Sena, 16 de Febrero de 1870. Asunto de autógrafos, Gazette des Tribunaux, y diario Le Temps. Véase también Faux Autographes. Asunto Vrain-Lucas, estudio crítico por Ernesto Charavay, Paris, 1870.

[66] Durante el segundo imperio Mr. Feuillet de Conches publicó en facsimil esta carta latina que Varnhagen reprodujo en su libro Americo Vespucci, pág. 89.

[67] Si los archivos y bibliotecas de España han sido mal conservados, y con demasiada frecuencia horriblemente saqueados, estos establecimientos, al menos, no guardan piezas falsificadas. La honradez castellana jamás ha permitido la furtiva introducción de piezas falsas entre los documentos históricos.

[68] Examen Critique, vol. IV, pág. 47.