—Oye, dame dos duros—dice una voz femenina.

—Pídeselos a Marquet—contesta una voz masculina.

—Es que ya ves lo que ha pasado. Ha quebrado la racha...

—Yo llevo perdidas ya 40.000 pesetas desde el mes de agosto—le dice una amiga a la pedigüeña.

—¿Cuarenta mil pesetas? Y ¿a quién se las has perdido?

—Se las perdí a varios. Si fuese para comer, no me las hubiesen dado...

Un jugador abandona su asiento con cara de malhumor.

—¿Perdió usted mucho?

—No. Perdí poco; pero lo que más me indigna es ver ganar a los amigos. Que yo pierda, pase. Que ganen los desconocidos, pase. Que ganen los amigos, eso, francamente, me desespera.

Se oye la voz del empleado, que domina todas las otras.