266. Se ha creído que el Rimado de Palacio lo escribió durante su cautiverio en Inglaterra, fundándose en un manuscrito indicado por Gallardo. Pero, según esto, lo escribió el año 1367. Mas en la estrofa 215 (ed. Janer) se alude al cisma en tiempo de Urbano VI, de modo que estos versos no pudieron escribirse antes de 1378. En la estrofa 811 se dice que el cisma había durado veinticinco años, pasaje que no pudo escribirse antes de 1403. Lo que se dice en la estrofa 853, "que me libre e me tire de entre estas paredes", no pudo escribirse hasta después de 1372, en que el padre de López de Ayala fundó el convento de San Juan de Quejana, á cuyas monjas dominicas dirige estos versos desde el castillo de Oviedes. Todas estas partes de la composición fueron escritas después de 1367, en que el autor cayó preso del Príncipe Negro. Ahora bien, no se sabe que estuviese otra vez en Inglaterra. Su pariente Santillana llama á esta obra Las maneras del Palacio; también se titula El libro de Palacio; pero lo corriente es darle el rótulo que le dió Pérez de Guzmán, Rimado de Palacio.

267. Así como el Arcipreste de Hita había nacido poeta y se amañaba mal en la prosa, López de Ayala, versificador moralista sin estro poético, era por naturaleza un gran prosista. Durante su encierro en Oviedes (junio de 1386) escribió el Libro de la caza de las aves et de sus plumages et dolencias et melecinamientos, dirigido á su pariente Gonzalo de Mena, obispo de Burgos, tan aficionado como él á la caza de altanería. Gran fautor de toda buena cultura, tradujo, ya en los ocho últimos años de su vida, las Décadas 1.ª, 2.ª y 4.ª de Tito Livio, de la versión francesa del benedictino Pedro Berçuire († 1362), á instancias de Enrique III. Por sí ó por sus secretarios tradujo el libro De summo bono sive De sententiis, de San Isidoro, los Morales ó Comentario de Job, de San Gregorio el Magno, el De consolatione philosophiae, de Boecio, el De casibus virorum et feminarum illustrium, ó Caída de principes, de Boccaccio, traducción hecha entre 1356 y 1364, continuada por Alonso de Cartagena y Juan Alfonso de Zamora en 1422; la Historia Troiana, de Guido delle Colonne, traducida muchas veces en los siglos xiv y xv, libro de caballerías de asunto clásico, y acaso el Valerio Maximo.

268. El título Libro de la caza de las aves et de sus plumajes et dolencias et melecinamientos se halla en la Invocación con que el libro comienza, y en el prólogo al obispo de Burgos don Gonzalo de Mena dice cinco veces Caza de las Aves. Por último, escribe al fin del libro: "Aquí se acaba el Libro de la Caza de las Aves, que fizo Pero López de Ayala en el castillo de Oviedes, en Portogal, en el mes de junio, año del Señor de mill et trecientos et ochenta y seis años, era de César de MCCCCXXIV años". Extraño parece que en la edición de la Sociedad de Bibliófilos Españoles, preparada por Lafuente y Alcántara, y por su muerte acabada por Gayangos, el título sea El Libro de las Aves de Caza, como si fuese un tratado de historia natural. Acerca de las Glosas del Duque de Alburquerque, añadidas á esa edición, léase lo que dice Gutiérrez de la Vega en su hermosa edición, pág. xlvii. Sobre los códices, la Biblioteca Venatoria Española y la Bibliografía Venatoria Española, del mismo Gutiérrez.

En el libro de la Caza se ve su intento siempre de gran moralizador de las costumbres, pues en su ejercicio halla una manera de "tirar á los omes de ocio et malos pensamientos et que puedan aver entre los sus enojos et cuidados algund plazer et recreamiento sin pecado". Libro curioso para la historia de las costumbres de la época, para el conocimiento de este deporte y de su vocabulario particular. Amante de toda cultura, emprendió sus traducciones "por avisar é ennoblecer la gente é nación de Castilla, fizo romanzar de latín en lenguaje castellano algunas crónicas y estorias que nunca antes dél fueron vistas ni conoscidas en Castilla" (Pedro López de Ayala, su nieto, en la Relación fidelísima de su linaje). El texto latino de Livio para el Canciller "estava en latín por bocávulos ignotos et escuros", como dice él al Rey. El intento de sus versiones fué "á bien et á provecho de la republica", entresacando de ellas "dichos de muchos buenos enxemplos et de buenas doctrinas para bien vivir espiritualmente et moral et onestamente." La Crónica Troyana había dejado sus huellas en el Libro de Alixandre y un tal Domingo de Troya se decía haber divulgado la leyenda en España antes de Alfonso el Sabio, en cuyo reinado un eclesiástico hizo una refundición castellana del Roman de Troie, de Benoît de Sainte-More (hacia 1160), de la cual se conserva la copia de Nicolás González, fechada en 31 de diciembre de 1350. Esta versión castellana la tradujo al gallego en 1373 Fernán Martínez. La versión latina de Guido delle Colonne ó Historia Troiana (1272-1287) no es sino una reproducción de la obra de Benoît de Sainte-More. De esta traducción latina de Colonne sacó la suya Ayala en 1358, y en 1367 la suya catalana Jaime Conesa. La leyenda y refundiciones proceden de las latinas de los seudo cretense Dictys y seudo frigio Dares.

269. Pero la obra principal del Canciller fué convertir la informe crónica, hasta su tiempo usada, en verdadera historia artística. Acaso él mismo no se percató de ello; sino que aficionado y aun estimulado por el ejemplo de su padre á leer historias, sin querer remedó á Tito Livio, cuyas Décadas había traducido, insertando breves discursos y frases, que encierran los motivos que tenían al obrar los personajes. Conociendo tan de cerca á los Reyes, no se dejaba encandilar por las apariencias; su natural austero y grave no le permite rebajarse ante nadie, no bandearse más á una que á otra parcialidad, y su amor por la moral y la justicia le mantiene en el fiel de la equidad generalmente. Con este criterio escribió sobre los reinados de don Pedro, don Enrique II, don Juan I y don Enrique III, el último no acabado por haberle tomado la muerte cuando había llegado á los acontecimientos del año 1396, y la crónica de este reinado fué después continuada por Álvar García de Santa María (1390-1460). López de Ayala es el primer historiador en fecha, de España, y fuera de ella no lo hubo hasta fines del siglo xv. Es historiador grande y severo, que con cierto instinto ahonda y escudriña en el alma de los personajes, pintándolos además en retratos ceñidos y recios; pónelos en acción haciéndoles declarar por su propia boca sus intentos por medio del diálogo, cartas y arengas, y, sobre todo, prepara los acontecimientos trágicos con maña de habilidoso dramático, haciendo crecer el terror por momentos hasta el desenlace. Tiénesele por sospechoso en lo que atañe al rey don Pedro, de quien deslealmente se apartó; pero convienen con él los cronistas catalanes, como el autor de las memorias de don Pedro IV; los portugueses, como Fernán Lopes; los italianos, como Villani; y los franceses, como Froissart y el biógrafo de Duguesclin. Fuera de este caso, todos concuerdan en tenerle por historiador veraz y de imparcial fidelidad.

270. Hasta él no había habido más que Crónicas, la Crónica general, de Alfonso el Sabio; el compendio que de ella hizo don Juan Manuel y las varias refundiciones conocidas; los anales de Alfonso el Sabio, de Sancho IV, de Fernando IV y de Alfonso XI, que fueron escritos por Fernán Sánchez de Tovar, predecesor de López de Ayala en la Gran Cancillería castellana, más bien que por Juan Núñez de Villaizan; La grant Cronica de los Conquiridores (1383), ó historia del Imperio bizantino de 780 á 1118 y crónica de Morea de 1199 á 1377, y La grant Cronica de Espanya (1385), ambas redactadas por orden del gran maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén, Johan Fernández de Heredia (1310-1396). Fernán Pérez, padre de López de Ayala, "como era tan grand caballero et tan entendido et mesurado en todos sus fechos, se pagaba de decir bien et apuestamente et otrosi de alcanzar noticias de letras et de estorias de cosas grandes et nobles que en el mundo hubiesen pasado" y había romanceado una "antiqua escriptura", compuesta por "un muy grand caballero de los de Ayala, á quien decían San Velázquez", la cual sirvió al Canciller para escribir sobre "el linaje de Ayala y las generaciones de los señores que vienen de él". Como muestra de su pincel, recuérdese el retrato de don Pedro: "assaz grande de cuerpo et blanco et rubio et ceceaba un poco en la fabla; era muy cazador de aves; fué muy sofridor de trabajos; era muy temprado et bien acostumbrado en el comer et beber; dormía poco et amó mucho mujeres; fué muy trabajador en guerras; fué cobdicioso de allegar tesoros et joyas et aljofar et baxilla de oro et de plata et paños de oro et otros apostamientos". Las cartas que atribuye al "sabidor moro granadino" Ben Alkhatib le sirven para envolver sus máximas morales y políticas. Sobre su manera de preparar los grandes sucesos, recuérdese la profecía de Merlín, interpretada por Ben Alkhatib, y no menos la muerte de Garcilasso de Burgos, el suplicio del rey Bermejo, etc. Próspero Mérimée, con poco más que adobar esta Crónica á la moderna, hizo una historia hermosísima.

271. Pero López de Ayala, Rimado de Palacio, ed. F. Janer, Bibl. de Aut. Esp., t. LVII; ed. A. F. Kuersteiner (en prensa); Crónicas de los Reyes de Castilla don Pedro, don Enrique II, don Juan I, don Enrique III, ed. E. de Llaguno y Amírola, en Crónicas españolas, Madrid, 1799, ts. I y II; Crónica del rey don Pedro, Bibl. de Aut. Esp., t. LXVI; El libro de las aves de Caça (Soc. de Biblióf. Españoles), ed. P. de Gayangos, Madrid, 1869; Libro de la Caza, ed. J. Gutiérrez de la Vega, en Biblioteca Venatoria, Madrid, 1879, t. III. Consúltense: R. Floranes Robles y Encinas, Vida literaria de P. L. de Α., en Documentos inéditos (1851-52), ts. XIX y XX; J. Catalina García, Castilla y León durante los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III, Madrid, 1892-1901 [sin terminar]; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. IV, págs. ix-xxxvii; A. F. Kuersteiner, A Textual Study of the First Cantica sobre el Fecho de la Iglesia in Ayala's Rimado, en Studies in honour of A. Marshall Elliott, Baltimore [1911], vol. II, págs. 237-256; G. Daumet, Étude sur l'alliance de la France et de la Castille aux xive et xve siècles (Bibl. de l'École des Hautes Études, fasc. 118), París, 1898; A. Fernández-Guerra y Orbe, Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la pública recepción de don Francisco Javier de Salas, Madrid, 1868, págs. 131-200; F. W. Schirrmacher, Ueber die Glaubwürdigkeit der Chronik Ayalas, en Geschichte von Spanien, Berlín, 1902, t. V, págs. 510-532; Ε. Fueter, Ayala und die Cronik Peters des Grausamen, en Mitteilungen des Instituts für österreichische Geschichtsforschung (1905), t. XXXVI. págs. 225-246; A. F. Kuersteiner, The use of the relative pronoun in the Rimado de Palacio, en Revue Hispanique (1911), t. XXIV, págs. 40-170.

272. La Revelación de un ermitaño, poema didáctico y anónimo en octavas de arte mayor y con influencia italiana, se escribió en 1382 (verso 3); está tomado el asunto de la Rixa Animi et Corporis. Ed. Bibl. Autor. Esp., t. LVII.

273. Fray García de Eugui, elegido obispo de Bayona en 1384, compuso la Crónica General de España, publicada últimamente por G. Eyzaguirre Rouse: Crónica General de España, en los Anales de la Universidad de Chile, transcripción del manuscrito de El Escorial.

Fray Gombaldo de Uligia († 1384), dominico catalán de Cervera, escribió In libros Sententiarum. De vitis Sanctorum.