107. Médicos famosos de aquel siglo fueron Aben-Guefith, De los medicamentos simples, Experiencias médicas, Tratado de las enfermedades de los ojos, Manual de Terapéutica (Bibl. Escor.), Sobre los baños, Tratado del sueño. Mohamed-Εtteminy, del que hay en El Escorial un manuscrito de consultas de médico. Abu-Abdallah-ben-Abdel-Aziz, el-Bekry, de Murcia, escribió sobre las plantas andaluzas y una descripción del Mogreb. Mohamed-ben-Ali-ben-Farak, el-Chafra estableció en Guadix un jardín botánico.

El presbítero Vincencio escribió en 1049 una Colección Canónica en árabe (Bibl. Nac.); varios muzárabs compusieron poesías arábigas (Simonet, Glosario, pág. xv).

108. Fecha memorable, tanto para la política[13] como para la cultura española, fué la del año 1085, en que Alfonso VI tomó á Toledo y nombró por primer arzobispo de aquella ciudad á D. Bernardo, abad del Monasterio de Benedictinos de Sahagún, enviado por los cluniacenses de Francia á ruegos del mismo Rey, que había deseado introducir en España la reforma, comenzando por aquel Monasterio. Don Bernardo llevó á Toledo monjes de Sahagún y llamó á otros de Francia. En el Concilio de León, año de 1091, se decretó la reforma de los eclesiásticos y el uso de la letra francesa, y poco antes, á fuerza de mañas que se dieron el Arzobispo, el Legado del Papa y la Reina, se mudó el rito muzárabe, tradicional en España, por el romano que hoy tenemos. La influencia de los cluniacenses señoreaba en los consejos del Rey y en toda España. "Allá van leyes do quieren reyes", dijo el pueblo, que tenazmente se opuso á la mudanza de rito, y pasó la frase en proverbio. La cultura francesa despertó, pues, la española, amortecida por tantos años de sujeción musulmana; hizo nacer en España la literatura escrita y erudita de los clérigos y frailes y el castellano literario; pero, por lo mismo, la nueva literatura castellana nació, como veremos, afrancesada y pretenciosa. Fué un movimiento aquél nada grato al pueblo, porque no se contó con él para nada y se hizo harto á su pesar. En Toledo, entre cluniacenses franceses, apoyados por los Reyes, y el Arzobispo, nació la literatura castellana y el lenguaje literario juntamente con ella. Primero se escribió sólo en latín; más tarde en castellano; pero siempre menospreciando las cosas del pueblo y verdaderamente nacionales. Y con todo, el pueblo se solazaba oyendo cantar á sus juglares gestas y romances, y tenía sus coplas y cantares y menudeaba sus refranes y proverbios, y esta popular literatura valía infinitamente más que la que, á imitación de la francesa y en metro francés, comenzaron á escribir los clérigos y siguieron después escribiendo clérigos y magnates durante siglos, hasta fines del xv, en que abrieron los ojos, conocieron lo que valía el arte popular y olvidaron sus afrancesados y aprovenzalados versos.

109. Para conocer el influjo cluniacense y su carácter opuesto al castellano, óigase á Vignau, en el Índice de los documentos del Monasterio de Sahagún, Madrid, 1874, introd., pág. v: "El rito mozárabe es sustituido por el romano; la letra llamada visigótica cede su lugar á la galicana; se reforma la administración de los Monasterios de la Orden, subdividiéndola en varias dependencias ú obediencias, dirigidas por otros tantos monjes, con los nombres de armarius, apothecarius, cellerarius, camerarius, sacrista, elemosinarius, ostalarius, infirmarius, etcétera; sustráense aquéllos á la jurisdicción episcopal, con sujeción inmediata á la Santa Sede, que, por su parte, les concede exenciones y privilegios; se trata de implantar en nuestro suelo el feudalismo exagerado, que noblemente rechazan los pechos castellanos; y las mitras y los capelos, las prelacías y dignidades pasan á manos de los reformadores de Cluni. Sahagún ve en tanto acrecer sus rentas y aumentar sus propiedades; en su recinto se labra moneda; consejeros áulicos son sus abades; sagrados é inviolables sus bienes; tumba de reyes sus bóvedas, y el que fué humilde Monasterio, conviértese en almenado castillo, que más parece regio alcázar que abadía de cogullados".

110. Autores latinos en el siglo xi. El monje Oliva compuso en latín el Poema de la Música, prólogo al tratado de Música, de Boecio. En 1038 y 1095 acabó el presbítero Juliano, en Alcalá, las colecciones latinas de Concilios (Morales, Opúscula histórica, t. III, págs. 63-66; Burriel, Índice de la Librería de Toledo, núms. 199-200).

Á fines del siglo xi escribió el monje de Silos Grimaldo († 1090) la Vida de Santo Domingo de Silos, en latín, publicada en 1736 por Fr. Sebastián de Vergara, y versos latinos que en ella inserta, por la mayor parte trocaicos octosílabos, conforme á la métrica popular española.

Ni es de pasar por alto que en los Sínodos de León (1012), de Santiago (1031 y 1056) y de Oviedo (1050), se prohiben los agüeros y encantamientos y demás obras de magia, mientras por la misma época en las escuelas arábigas de Córdoba "duo erant magistri astrologiae qui legebant quotidie de astrologia... tres magistri legebant de Nigromantia et de Pyromantia et de Geomantia. Et unus magister legebat de arte notoria" (Virgilii Cordub. Philosophia, Bibl. Tolet., plut. XVII, n. IV).

NOTAS:

[13] De Cortes tenemos como las más antiguas las de León, 1020, o Fuero de León, y las de Coyanza, 1050, cuyas traducciones castellanas son del siglo xiii.

ÉPOCA DEL NACIMIENTO DEL IDIOMA LITERARIO Y DE LA LITERATURA ERUDITA
(SIGLO XII)