143. Año 1548. El licenciado Sebastián de Horozco, vecino de Toledo, y natural probablemente de la misma ciudad ó de Salamanca, fué hijo de Juan de Horozco, uno de los que firmaron con Alonso de Covarrubias y con Antonio de Egas, en 1512, la declaración y parecer sobre el modo de construir la catedral de Salamanca. Casó con María Valero y Covarrubias, hija de Marcos de Covarrubias y sobrina del Alonso de Covarrubias citado. Tuvo de ella dos hijos y una hija, Sebastián, Juan de Horozco y Covarrubias y Catalina. El un hijo, don Juan, fué canónigo de Sevilla y obispo de Agrigento y de Guadix, autor de los Emblemas morales; el otro, don Sebastián, fué canónigo de Cuenca y autor del famoso Tesoro de la lengua castellana; doña Catalina casó con Diego de Alarcón, secretario y mayordomo del bailío de Lora. Vivió por lo menos hasta 1578, y fué jurisconsulto en Toledo, desempeñando el cargo de asesor de un alcalde de Hermandad y el de abogado del Municipio ó consultor del Ayuntamiento, como se decía entonces. Fué escritor incansable de todos los acontecimientos que hubo durante su larga vida, mayormente de los que atañen á Toledo, y además, y sobre todo, uno de los mejores poetas españoles de su tiempo. "Hay en los tratados suyos que conozco, dice Martín Gamero, una riqueza tal de detalles, que inútilmente se buscará cosa parecida en ningún escritor toledano de su centuria. Él describe los sucesos y pinta las costumbres y se codea con los hombres principales del siglo xvi". Sus obras conocidas en verso son el Cancionero, poco ha impreso, y los Refranes glosados en verso, que preparó para publicarlos y que á haberse publicado "no cabe duda que á él se hubiese tributado con preferencia el aplauso y la honra que mereció la Filosofía vulgar, de Mal-lara. Gracia, discreción é ingenio, dice Gamero, derramó sin medida en esa miriada apotegmática, donde el buen juicio y la profundidad y sana intención de la idea disputan el campo á la ligereza de la frase, á la sal terenciana y al buen humor que no le abandonó nunca. El filósofo, el historiador y el poeta aparecen allí juntos en una persona, para darnos á conocer lo que valía el hombre oscuro á quien no apreciaron sus contemporáneos lo bastante, porque extremó siempre la modestia de escritor". Sus obras en prosa son: primero, la Recopilación de refranes y adagios comunes y vulgares de España. El volumen tiene 8.311 refranes y empieza en la E y es la Tercera parte; ¿cuántos serían los de la obra completa? En Hernán Núñez sólo hay 6.000. Está el manuscrito en la Biblioteca Nacional. Colección de varios sucesos, dos tomos, autógrafos, el uno en la Biblioteca Nacional, el otro en la Biblioteca Real. El índice puede verse en las Cartas impresas en el Cancionero. Horozco se muestra en su Cancionero poeta enteramente castizo en los asuntos, manera y metro. Son los asuntos de circunstancias; la manera epigramática, en cierto modo, esto es, al modo de Marcial, cuando describe y burla tipos y costumbres, aunque de ordinario más dilatadamente; el metro es el octosílabo, comúnmente en décimas antiguas ó sean dos quintillas. Sigue, pues, la tradición de los poetas cortesanos del siglo XV, por ejemplo, los del Cancionero de Baena. Son coplas castellanas, decires españoles. Pero ¡qué diferencia en la sinceridad, en la gracia, en el donaire! Como que en Baena rara vez sopla á los poetas la Musa popular, y á Horozco es la única que le sopla. Había ahondado en el refranero vulgar y así muchas veces no hace más que glosar refranes ó cantarcillos. Es satírico sin mordacidad, riéndose bonachonamente de las necedades humanas, con una punta de socarronería delicadísima, un gusto tan fino y una tan ática elegancia, que derrama la belleza hasta en los asuntos más sucios. Erasmista, como los más de su tiempo, carga lindamente la mano á clérigos y frailes andariegos y mundanos. Cita á muchas personas de la corte toledana y aun fechas, como en la composición "El auctor quando en el año de 1552 vino á Toledo por Juez de residencia el Ldo. Castro, oydor de Valladolid y escogió para alcaldes ordinarios quatro xrnos viejos, todos cofadres de San Pedro, que fueron Juan de Villaquirán, Juan Martínez de Mora...". Hay coplas, preguntas, canciones, diálogos, el Coloquio de la muerte con todas las edades y estados, un Entremés, Coloquios en Eco y tres Representaciones, la de la parábola de San Mateo á los XX capítulos del sagrado Evangelio, la qual se hizo y representó en T.º en la fiesta del Smo. Sacramento por la Sta. Iglia. Año de 1548 años; la de la historia Evangélica del cap. X de S. Joan y la de la famosa historia de Ruth. Estas Representaciones son del género sagrado, con el elemento humano lleno de realismo y el donaire y gallarda versificación propia de Horozco. Han de compararse con la Tragedia Josefina, de Carvajal, sino que son del género cómico. El editor moderno del Cancionero pone las Representaciones antes del año 1548 y Fitzmaurice-Kelly advierte que "las puso en escena antes que Lope de Rueda". De todos modos la escena de la segunda de ellas, en que condensado se halla el cuento del Lazarillo con su amo el ciego, se representó antes de 1554, en que se publicó el Lazarillo de Tormes, obra que probabilísimamente fué compuesta por Sebastián de Horozco.
144. "Vecino de Toledo" se llama siempre, no añadiendo "natural de", aunque ya para entonces ponían natural ó vecino, indistintamente. Don Tomás Tamayo de Vargas, el primero que citó á Seb. Horozco en la Junta de libros la mayor que España ha visto en su lengua hasta el año 1624, dice que fué "toledano y jurisconsulto"; los demás le califican de "famoso jurisconsulto". En la declaración y parecer, que firmaron á 3 de setiembre de 1512 varios maestros de arquitectura, sobre el modo de construir la catedral de Salamanca, figura con el famoso Alonso de Covarrubias, tío de la mujer de nuestro Sebastián de Horozco, otros dos maestros, Antón de Egas y Juan de Horozco. Sabemos que el Alonso casó con una nieta del Egas, y es probable que, estrechadas desde entonces, y por la igualdad de profesión, sus relaciones con Juan de Horozco, hubiese lugar y ocasión para que su sobrina María, hija de su hermano Marcos, se desposase con un hijo del mismo Juan de Horozco. Hácelo presumir el haber dado el mismo Sebastián Horozco á uno de sus hijos su propio nombre, Sebastián, y á otro el del abuelo, Juan, siguiendo la costumbre de aquella época. Si así fuese, vendría á resultar que cuatro troncos de artistas: los dos Covarrubias (Alonso y Marcos), Egas y Horozco, mezclados y confundidos por sus enlaces, produjeron los cinco ingenios más eminentes que salieron de Toledo en el siglo xvi. Á estas observaciones, que tomo de la carta de Antonio Martín Gamero á don José María Asensio y se halla al frente del Cancionero de Sebastián de Horozco (Bibliófilos Andaluces, 1874), no me parece demás añadir dos palabras, recordando quiénes fueron los Covarrubias así enlazados con nuestro Sebastián Horozco. Alonso de Covarrubias, nacido en Covarrubias, provincia de Burgos, en 1570, tomó su apellido por el lugar probablemente, y lo llevaron igualmente sus hermanos Juan y Marcos; pero el de la familia hubo de ser Leiva, usado por sus hijos Diego y Antonio. Estudió arquitectura en la escuela del alemán Simón de Colonia y después con el flamenco Enrique de Egas. Nombrado en 1534 maestro mayor de las obras de la catedral de Toledo, labró la capilla de los Reyes nuevos, los dos patios y fachadas del palacio arzobispal de Alcalá y la portada del Colegio Mayor de Salamanca. Nombróle su arquitecto Carlos V en 1537, y reedificó los alcázares de Toledo y Madrid con Luis de Vega. Él y Diego de Siloe introdujeron en España el estilo greco-romano. Su hermano Marcos de Covarrubias fué famoso bordador en Toledo, donde, en 1514, bordó el terno del cardenal Cisneros. Su hija María fué la esposa de nuestro Sebastián de Horozco. El otro hermano de Alonso y Marcos fué el doctor Juan de Covarrubias, magistral de Cuenca, con quien parece se educaron los hijos de su hermano Alonso. Estos fueron Diego y Antonio de Covarrubias y Leiva, á cual más famosos jurisconsultos y teólogos toledanos. El don Antonio, después de acompañar á su hermano al Concilio de Trento, fué canónigo y maestrescuela de la metropolitana de Toledo y miembro del Consejo de Castilla. Helenista y anticuario y autor del Derecho que el señor rey Felipe II tuvo á la corona de Portugal. Dos retratos suyos, hechos por el Greco, su gran amigo, se guardan en la Biblioteca Provincial y en el Museo de Toledo. Mayor fama tuvo todavía su hermano don Diego, discípulo de Martín de Azpilcueta Navarro y profesor de Derecho canónico en Salamanca y organizador de aquella Universidad, llamado el Bartolo Español, catedrático también en la Universidad de Oviedo, juez en Burgos y oidor en Granada. Propúsole, en 1549, para el Arzobispado de Santo Domingo, el emperador Carlos V, y luego fué nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo. En Trento redactó, con el cardenal Buoncompagni (después Gregorio XIII), los famosos decretos De Reformatione. Nombrado miembro del Consejo de Castilla en 1572, dos años después fué su presidente. Sus obras son muchas y muy celebradas. El Greco le retrató varias veces. Él fué quien adoctrinó á sus sobrinos Sebastián y Juan de Horozco y Covarrubias, hijos de nuestro Sebastián de Horozco. El don Juan fué canónigo de Sevilla y obispo de Agrigento y de Guadix y autor de los Emblemas morales (Segovia, 1589) y otras obras eruditas y literarias. El don Sebastián fué canónigo de Cuenca, capellán de Felipe III y consejero del Santo Oficio. Canonista distinguido, muy versado en la historia antigua, docto en las lenguas latina, griega y hebrea y uno de los filólogos á quien más debe la lengua castellana. Pues suyo es el famoso Tesoro de la lengua castellana (Madrid, 1611), lo mejor que se escribió hasta el Diccionario de Autoridades, de la Academia. Nicolás Antonio tomó de Tamayo de Vargas cuanto escribió de Sebastián de Horozco, del cual trataron don José María Asensio en 1847 y Gallardo en el último número de El Criticón y, sobre todo, don Antonio Martín Gamero en dos cartas á Asensio, insertas en la única edición del Cancionero, 1874. Que Sebastián de Horozco vivía en 1578 se ve por su Ms. del Palacio Real (fol. 198), donde escribió la muerte del príncipe don Fernando, hijo de Felipe II y de su cuarta y última mujer doña Ana de Austria, muerto en Madrid el 18 de octubre de 1578. Véase una muestra de sus Refranes glosados en verso:
"Á rocín viejo, caueçadas nueuas.
Sea hombre ó sea muger,
en pasando de sesenta,
¿para qué quiere entender
en polir ni componer
ni tener con esto quenta?
Lo que yo les aconsejo,
sin andar en otras prueuas,
que busquen buen vino añejo:
lo al es á rocín viejo
poner cabezadas nueuas".
Doscientos y pico versos gasta en glosar el Andad, que allá os lo dirán, sacando á plaza los vicios de todas las clases y sexos, apostrofando al religioso, al clérigo, al casado, al mancebo, al caballero, al juez, al procurador, al letrado, al médico, al boticario, al oficial, á la monja, al tabernero, al carnicero, á la beata, á la casada, á la viuda, á la alcahueta, á la doncella, á la ramera y á la vieja. En el códice de la Bibl. Real, en la foja 193: "En otro cavo la tengo más por estenso con todo lo demás en un volumen por sí, véase allí". Trátase de la batalla de Lepanto (1571). Ese volumen se ha perdido. Ahora bien, don Tomás Tamayo de Vargas dice haber visto un volumen en que se hallaban las siguientes obras, que copia Nic. Antonio: "Relación verdadera del levantamiento de los Moriscos en el reyno de Granada y Historia de su guerra. Cosas que pasaron muerta la Reyna Católica, y lo particular de las Comunidades. Consejos y Proverbios en verso para sus Hijos, que después glosó. Refranes vulgares glosados. Libro de Cuentos. Del Número septenario. Suma de la Coronica de Portugal desde su principio hasta el Rey D. Juan, sacada de autores Portugueses, el primer libro de Duarte Galbán, el II. de Ruy de Pina Secretario y Coronista de D. Juan el II." ¡Es extraño lo de la Historia de la guerra de Granada! Mendoza escribió otra, y á él se atribuyó el Lazarillo, que es, probablemente, de Horozco.
Sebastián de Horozco, Cancionero, Soc. de biblióf. andaluces, 1.ª serie, t. VII, Sevilla, 1874. Algunas relaciones y noticias toledanas que en el siglo xvi escribió, publícalas el Conde de Cedillo, Madrid, 1905. Consúltese: J. M. Asensio y Toledo, Sebastián de Horozco, Noticias y obras inéditas de este autor dramático desconocido, Sevilla, 1867.
El maestro Juan de Mal-Lara.
(Pacheco, Libro de Retratos)
145. Año 1548. El M. Juan de Mal-Lara (1524-1571), hijo de Diego de Mal-Lara, pintor, nació en Sevilla, donde estudió griego y latín con Pedro Fernández en el colegio de San Miguel, fué después paje de los sobrinos del cardenal de Sevilla don fray Jofre de Loaysa, y con ellos pasó á Salamanca y después á Alcalá, donde se quedó estudiando Cánones; pero en breve abandonó la carrera para entregarse á las letras humanas. Fué á oir á un célebre humanista francés en Barcelona, donde aún estaba en 1545, y nombrado maestro del Barón de la Laguna, salió de allí y estuvo á su servicio; luego volvió á Salamanca, donde en el estudio de León de Castro hizo de repetidor con Francisco Sánchez el Brocense. Regresó á Sevilla (1548) para socorrer á sus viejos padres y abrió clase pública de Gramática, asociándose á poco con el M. Medina, llamado el Griego, y por su ausencia ocupó su cátedra en la calle de Catalanes, de donde pasó á la Laguna, hoy alameda de Hércules, donde tuvo brillantes discípulos y escribió las obras que por su temprana muerte no pudo perfeccionar. En su casa se juntaban en academia literaria Juan de la Cueva, Fernando de Herrera, el canónigo Pacheco, el M. Francisco de Medina, Cristóbal de las Casas y otros. Casó, muertos sus padres, con doña María Hojeda, sin tener sucesión; murió á los cuarenta y cuatro años, en Sevilla. Sucedióle en la cátedra su discípulo Diego Girón. Pacheco escribió su biografía en el Libro de Retratos. Herrera dice de él que en su "muerte perdieron las buenas letras mucha parte de su valor y nobleza". Fué con sus trabajos el principal autor de la escuela sevillana y uno de nuestros folkloristas del siglo xvi. "No hay arte ó ciencia en letras apartada, | que el vulgo no la tenga decorada". Fué, como dice Cristóbal Mosquera de Figueroa en su Prefación á la Descripción de la galera, "varón de singular erudición en diversas lenguas y en la dicción de poesía y oratoria, y maestro mío". De las mil tragedias que Juan de la Cueva generosamente le cuelga no conocemos más que los títulos de la Tragedia de Absalon, de la Comedia en elogio de Nuestra Señora de la Consolación, representada por sus discípulos en Utrera, año 1561, y de la Comedia Locusta, que fué representada en 1548 por los estudiantes de Salamanca. En 1567 publicó In Aphtonii Progymnasmata Scholia, Sevilla, é In Syntaxin scholia, Sevilla, 1567. Pero su más famosa obra es la de los refranes, salpicada de apólogos, cuentecillos, agudezas y todo linaje de erudición greco-latina y popular. Intítulase La Filosofía vulgar: primera parte, que contiene mil refranes glosados, Sevilla, 1568; Madrid, 1619; Lérida, 1621; ambas ediciones con los Refranes de H. Núñez, pero sin los importantísimos preámbulos de Mal-Lara. En 1569 escribió la Descrición de la galera real del serenísimo señor don Juan de Austria, capitán general de la mar (Ms. Gallardo). En 1570 publicó el Recebimiento que hizo la muy Noble y muy Leal ciudad de Sevilla á la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe N. S... Con una breve Descripción de la ciudad y su tierra..., Sevilla. La Psyche de Juan de Mallara (Ms. de la Bibl. Real, Gallardo), poema en doce libros, con su Argumento en prosa al frente de cada uno y luego su Moralidad, y después la Traslación de la Psique de Hyeronimo Frascatorio, por Fernando de Herrera. Hércules, poema heroico. Peregrinación de la vida. El Martyrio de las Santas Vírgines Justa y Rufina, en verso latino y castellano.
146. En 1566 tenía cuarenta y dos años, según los Progymnasmata, de modo que nació en 1524, no en 1515, como saca Gallardo. Rodrigo Caro, Claros varones: "Usaban en aquel tiempo por España representar comedias en prosa, y yo tuve un libro de ellas que imprimió Lope de Rueda. Mas de Juan de Malara, para imitar los antiguos Poetas Cómicos, hay la primera comedia que hizo, que se representó en España, en verso toda, acomodando todos los personajes de ella y sus nombres á que debajo de la figura que representaba, se entendiese, ó alguna virtud, ó lo contrario, algún vicio, para que no quedase la comedia en términos solos de una fábula, sino que aquello mismo tuviese oculto misterio moral, ó divino; como lo hizo Homero en aquella celebradísima Iliada y Odisea. Esta Comedia la representaron estudiantes en el convento de N.ª S.ª de Consolación, de Utrera, de quien Juan Malara fué muy devoto; y yo tuve mucho tiempo el original desta comedia entre mis libros. Compuso muchos Poemas y Epigramas latinos que no sé si se imprimieron... Estando en Salamanca, cuando mozo, fué tan estudioso y aficionado al Arte Retórica, que oyendo decir que en Barcelona leía Retórica Francisco de Escobar, fué allá á comunicarle. Y habiendo éste escrito un libro cuyo título era In Aphtonii Sophistae Progymnasmata Scholia, lo sacó á luz á sus expensas". Se matriculó en Artes en Sevilla el año 1548 (Gallardo, Bibl., t. IV, col. 1360). Privilegio de los Progymnasmata: "Por cuanto por parte de vos Juan de Mallara, vecino desta ciudad de Sevilla, nos ha sido hecha relación diciendo que vos habíades escripto tres libros intitulados, el uno Introduciones de Gramática en romance; y el otro Anotaciones sobre el Sintaxis y Frasis; y el otro Principios de Retórica que hizo Aftonio, con sus Anotaciones... os damos licencia y facultad para que por tiempo de seis años... podáis imprimir los dichos libros.—Fecha en el Scurial á 29 días del mes de deciembre de 1566 años... Yo el Rey.—Por mandado de S. M. Pedro de Hoyo". Prefación, de Crist. Mosquera de Figueroa á la Descrip. de la galera (reproducida por F.co Pacheco): "Una de las obras del maestro Mallara, de que primeramente se puede hacer mención, serán ciertos Rudimentos ó principios de gramática, para informar al discípulo en el primer fundamento della. Las utilísimas Anotaciones para los ya más aprovechados en esta arte, que añadió al Sintaxis, que perfeccionó Erasmo. Hizo demás de esto Scolios de Retórica, que él enseñó muchos años sobre los progimnasmas ó introductiones de Aftonio. Ilustró con curiosos y peregrinos lugares los artificiosos Emblemas de Alciato. Hizo dos cuerpos de interpretación y origen de Refranes castellanos, donde por acomodarse á la llaneza del sujeto, no quiso levantar el estilo que él pudo, porque éste guardó él para obras mayores, mostrándolo con arte poético en el divino Hércules, que con tanta fertilidad del estilo heroico describió sus doce trabajos en cuarenta y ocho cantos, donde tanta historia de antiguos capitanes y señalados varones y tanta filosofía natural y moral se esparce y resplandece por ellos. Escribió otro volumen de la hermosísima Psique, por cuyos amores ardió en su mesmo fuego Cupido, mostrando en rima suelta mucha extrañeza y variedad, que aumentaron la gracia y perfección desta fabulosa historia llena de admirable suavidad. Compuso tragedias divinas y humanas, adornadas de maravillosos discursos y ejemplos, con muchos epigramas, odas y versos élegos, así latinos como españoles, imitaciones y traslaciones de muchos epigramas griegos, y el libro I de la divina Iliada de Homero traducido en lengua latina con gran fidelidad y elegancia. Y no es justo dejar de hacer aquí memoria del florido y discreto libro que hizo de la Entrada del rey Felipe II nuestro señor en Sevilla el año de setenta, que en poco espacio de días dió orden y traza en muchas invenciones y pinturas en la ciudad, y á la par las dispuso con mucho aplauso de todos en este libro que hizo. Tradució también la gravísima Historia de Scander Bego rey de Epiro, escogido capitán de Cristo. Y últimamente hizo un volumen llamado Tesoro de elocuencia, donde se halla todo el artificio y figuras de retórica, colores y lumbres de la oración y de elocución. Había hecho ya gran parte de la Coronica de los Apóstoles de nuestro Redentor, obra piadosísima y de mucho estudio; que á este ejercicio de devoción se daba con mayor delectación de ánimo, por ser de su naturaleza aficionado á religión y cristiandad, como viviendo entre los hombres lo mostró con muchas obras de piedad. Y todos estos libros la acelerada muerte le defendió que no pudiese sacar de los originales primeros, para limarlos y ponerlos en aquel punto de perfección que pudiera; y así por haberle prevenido la muerte, no puso última mano en ellas...". Dedicatoria de La Psyche: "El Alma, que los Griegos llaman Psyche con mejor significación que suavidad y compostura de letras; en su nombre llámase este libro La hermosa Psyche: trata de qué manera el Anima racional es más hermosa que cuantas cosas hay criadas, y cómo todas las naciones concurren á querer los beneficios que della le pueden venir, y el trabajo que se pasa con el amor humano, y el fin del divino, qué peligros subceden á los que usan de los ojos corporales para sus deseos. Está todo trabado de tal manera, aunque sea fábula fingida de Apuleyo, ó dilatada por él, como gran filósofo, sabiamente, que la cuenta con su gracioso estilo en el libro de su Transformación, que meresce tener buen lugar en las mejores naciones. Parescióme ser obra digna de sacarla de la bajeza de aquellas personas que la cuentan; y ponerla según yo pudiese, en aquella dignidad, que un alma tan hermosa merescía".