Padre. Pues id á una viña mía.
Alúdese aquí á la bula de indulgencia de 1517, concedida por León X á los dominicos y que dió origen á la secta luterana; bula que fué confirmada por decreto del mismo Pontífice de 7 de diciembre de 1518, en el cual se condenaban ya los errores luteranos. Si este suceso era reciente, como parece, cuando Horozco escribía, quizá esta parábola es mucho más antigua de lo que indica la fecha de su representación, que dice ser el año 1548. De todos modos es anterior al Lazarillo, donde metió estos dos mismos personajes: el mercenario callejero y el buldero ó echacuervo, cuyo oficio bien se ve por aquí que consistía en sacar dinero predicando indulgencias y bulas.
Pero en otro lugar entremete Horozco (pág. 171) otro fraile callejero, continuación del mercenario:
Fraile. ¿Quién quiere, señores, dar
limosna para sacar
ánimas del Purgatorio?
Villano. ¡O cuerpo de san Grigorio,
con el fraire!,
si no viene como un aire
pensando llevar branquillas.
Fraile. No habléis ansí al desgaire.
Vill. ¡Pardiós, que tiene donaire!
No me espanto de capillas.
Pregonero. ¿Salís de las tabernillas,
reverendo?
Vill. Juro á mí que así lo entiendo
que lo debe de hazer.
Fraile. Al diablo os encomiendo:
¿no veis que vengo pidiendo?