La condición primera de la acumulación es la de que el capitalista haya logrado vender sus mercancías y volver a transformar en capital la mayor parte del dinero así obtenido; es necesario que el capital haya circulado con regularidad, y vamos a suponer que así ha sido, en efecto.
El capitalista que produce la supervalía, es decir, que arranca directamente al obrero trabajo no pagado, se la apropia el primero, pero no es él solo quien la disfruta. La supervalía se divide en diversas partes que perciben diferentes categorías de personas bajo variadas formas, tales como beneficio industrial, interés, ganancia comercial, renta agrícola, etc. Pero esta participación no cambia la naturaleza de la supervalía ni las condiciones por las cuales se convierte en origen de la acumulación. Cualquiera que sea la parte de supervalía que el capitalista empresario retenga para sí, él es siempre el primero que se la apropia por completo y el único que la transforma en capital; podemos, pues, considerar al capitalista como representante de todos los que se reparten el botín.
El movimiento intermediario de la circulación y la división de la supervalía en varias partes revisten formas diversas, que complican y oscurecen el acto fundamental de la acumulación. Así, pues, y a fin de simplificar su análisis, es necesario dejar a un lado todo lo que oculta el juego íntimo de su mecanismo y estudiar la acumulación desde el punto de vista de la producción.
CAPÍTULO XXIII
REPRODUCCIÓN SIMPLE
La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del trabajo efectuado por el trabajador. — Todo capital adelantado se transforma más o menos pronto en capital acumulado. — Consumo productivo y consumo individual del trabajador. — La simple reproducción mantiene al trabajador en la situación de asalariado.
La producción, cualquiera que sea su forma social, debe ser continua. Una sociedad no puede dejar de producir, como tampoco de consumir. Para seguir produciendo, está obligada a transformar continuamente una parte de sus productos en medios de producción, en elementos de nuevos productos. Para mantener su riqueza a la misma altura, en iguales circunstancias, necesita sustituir los medios de trabajo, las materias primeras, las materias auxiliares, en una palabra, los medios de producción consumidos, por ejemplo, durante un año, por idéntica cantidad anual de artículos de la misma especie, o, dicho de otra manera, es necesario que haya reproducción de la riqueza. Si la producción afecta la forma capitalista, igual forma afectará la reproducción. Desde el punto de vista de la primera, el acto de trabajo sirve entonces de auxiliar para crear supervalía; desde el punto de vista de la segunda, sirve de medio para reproducir o perpetuar como capital, es decir, como valor que produce valor, la parte metálica adelantada. Como aumento periódico del valor adelantado, la supervalía adquiere la forma de una renta procedente del capital. Si el capitalista consume esta renta y la gasta en la misma medida que se va produciendo, solo habrá simple reproducción, dadas las mismas circunstancias; en otros términos, el capital continuará funcionando sin acrecentar. No obstante, las mismas operaciones repetidas por un capital en la misma escala, le prestan ciertos caracteres que vamos a examinar.
La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del trabajo efectuado por el trabajador.
Examinemos, en primer lugar, la parte del capital adelantada en salarios, o sea el capital variable.
Antes de comenzar a producir, el capitalista compra una cantidad de fuerzas de trabajo por un tiempo determinado, pero no la paga hasta después que el obrero ha trabajado y añadido al producto el valor de su propia fuerza y una supervalía. Además de esta supervalía, que constituye el caudal de consumo del capitalista, el obrero ha producido, pues, ese caudal con su propia paga, que es el capital variable, antes de percibirlo bajo forma de salario. Una parte del trabajo ejecutado por él la semana precedente o el mes anterior, sirve para pagar su trabajo de hoy o del mes próximo. Esta parte de su producto, que vuelve al trabajador convertida en salario, se le paga, cierto, en dinero; pero el dinero solo es el porta-valor de las mercancías, y no afecta en nada al hecho de que el salario percibido por el obrero bajo la forma de adelanto del capitalista no es otra cosa sino una parte de su propio trabajo ya realizado.