No obstante, el periodo manufacturero propiamente dicho no consigue hacer radical esta revolución. Si, en efecto, destruye, en ciertos ramos y en determinados puntos, la industria doméstica, también le da vida en otros. Ese periodo contribuye a la formación de una clase de labradores en pequeño, para quienes el cultivo de la tierra es una operación secundaria, y el trabajo industrial, cuyo producto venden a las manufacturas directamente o por mediación del comerciante, la ocupación principal. La grande industria es la que separa definitivamente la agricultura de la industria doméstica de los campos, arrancando sus raíces, que son el hilado y el tejido a mano.
De esta separación fatal datan el desarrollo necesario de los poderes colectivos del trabajo y la transformación de la producción dividida, rutinaria, en producción combinada, científica. La industria mecánica, acabando esta separación, es la primera que entrega al capital todo el mercado interior de un país.
CAPÍTULO XXVII
ORIGEN DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL
La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza. — Régimen colonial, deudas públicas, sistema proteccionista.
La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza.
No es dudoso que muchos jefes de gremios, artesanos independientes, y aun obreros asalariados, se hayan hecho desde luego capitalistas en pequeño y que, poco a poco, merced a una explotación siempre creciente de trabajo asalariado seguida de una acumulación correspondiente, hayan por fin salido de su concha transformados en capitalistas de la cabeza hasta los pies.
Sin embargo, esta transformación lenta del capital no respondía en manera alguna a las necesidades comerciales del nuevo mercado universal, creado por los grandes descubrimientos del siglo XV.
Pero la Edad Media había legado dos especies de capital que prosperan bajo los más diversos regímenes de economía social, y que, antes de la época moderna, ocupan por sí solos la categoría de capital. Tales son el capital usurario y el capital comercial. Ahora bien, la constitución feudal de los campos y la organización corporativa de las ciudades, barreras que impedían al capital-dinero, formado por el doble camino de la usura y del comercio, transformarse en capital industrial, concluyeron por desaparecer.
El descubrimiento de las minas de oro y plata de América, la sepultura en ellas de sus habitantes reducidos a la esclavitud o al exterminio, los amagos de conquista y de saqueo en las Indias orientales, la transformación de África en territorio de caza para la captura de negros, tales fueron los procedimientos suaves de acumulación primitiva con que se señaló en su aurora la era capitalista. Inmediatamente después estalla la guerra mercantil, que llega a tener el mundo entero por teatro. Empezando por la rebelión de Holanda contra España, adquiere proporciones gigantescas en la cruzada de Inglaterra contra la Revolución francesa, y se prolonga hasta nuestros días en expediciones de piratas como las famosas guerras de opio contra China.