En la misma producción el mismo producto puede servir de medio de trabajo y de materia primera; en la cría de ganado, por ejemplo, el animal, materia trabajada, funciona también como medio de trabajo para la preparación del estiércol.

Existiendo ya un producto bajo forma que le hace adecuado para el consumo, puede llegar a ser a su vez primera materia de otro producto. La uva es la primera materia del vino. Hay también productos que solo sirven para primeras materias, en cuyo caso se dice que el producto no ha recibido más que una semielaboración: el algodón, entre otros.

Se ve que el carácter de producto, de materia primera o de medio de trabajo, depende, cuando se trata de un valor de uso u objeto útil, del lugar que ocupa en el acto del trabajo, y al cambiar de lugar cambia de carácter.

Entrando todo valor de uso en operaciones nuevas como medio de producción, pierde, pues, su carácter de producto y únicamente funciona en calidad de colaborador del trabajo en actividad, para la producción de nuevos productos.

El trabajo gasta sus elementos materiales, objeto de trabajo y medio de trabajo, siendo, por consecuencia, un acto de consumo. Este consumo productivo se distingue del consumo individual en que el último consume los productos como medios de satisfacción del individuo, mientras que el primero los consume como medios de ejercicio del trabajo. El producto del consumo individual es el consumidor mismo; el resultado del consumo productivo es un producto distinto del consumidor.

El movimiento del trabajo útil, tal como acabamos de analizarlo desde el punto de vista general, es decir, la actividad que tiene por objeto la producción de valores de uso, la adaptación de los medios exteriores a nuestras necesidades, es una exigencia física de la vida humana, común a todas las formas sociales; su estudio en general no puede, por lo tanto, indicarnos con arreglo a qué condiciones sociales especiales se realiza en un caso dado.

El trabajo ejecutado por cuenta del capitalista.

El capitalista en agraz compra en el mercado, escogiéndolo de buena calidad y pagándolo en su justo precio, todo lo necesario para la realización del trabajo, medios de producción y fuerza de trabajo.

La naturaleza general del trabajo, que acabamos de exponer, no se modifica evidentemente por la intervención del capitalista. Como consumo de fuerza de trabajo para el capitalista, el movimiento del trabajo presenta dos particularidades.

En primer lugar, el obrero trabaja bajo la inspección del capitalista a quien pertenece su trabajo. El capitalista vigila cuidadosamente para que los medios de producción se empleen con arreglo al fin que desea, para que la tarea se haga concienzudamente y para que el instrumento de trabajo solo sufra el daño inseparable de su empleo.