Como personas independientes, los obreros son individuos aislados que entran en relación con el mismo capital, pero no unos con otros. El vínculo entre sus funciones individuales, su unidad como cuerpo productor, se encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne. Su cooperación solo empieza en el acto del trabajo, pero entonces han dejado ya los obreros de pertenecerse. Desde que figuran en el trabajo no son más que una forma particular de existencia del capital. La fuerza productora que los asalariados desarrollan al funcionar como trabajador colectivo es, por consecuencia, fuerza productora del capital. La fuerza social de trabajo parece ser una fuerza de que por naturaleza está dotado el capital, fuerza productora que le pertenece como propia, porque esta fuerza social del trabajo nada cuesta al capital, y además porque el asalariado la desarrolla, después que su trabajo pertenece al capital.
Si la potencia colectiva del trabajo desarrollada por la cooperación aparece como fuerza productora del capital, la cooperación aparece como forma particular de la producción capitalista; en manos del capital, esta socialización del trabajo aumenta las fuerzas productoras solo para explotarlas con más provecho.
CAPÍTULO XIV
DIVISIÓN DEL TRABAJO Y MANUFACTURA
I. Doble origen de la manufactura. — II. El trabajador fraccionario y su utensilio. — III. Las dos formas fundamentales de la manufactura. — Mecanismo general de la manufactura. — Acción de la manufactura sobre el trabajo. — IV. División del trabajo en la manufactura y en la sociedad. — V. Carácter capitalista de la manufactura.
I. Doble origen de la manufactura.
El tipo de cooperación que tiene por base la división del trabajo reviste en la manufactura su forma clásica, y domina durante el periodo manufacturero propiamente dicho, que dura aproximadamente desde mediados del siglo XVI hasta el último tercio del XVIII.
Por una parte, un solo taller puede reunir bajo las órdenes del mismo capitalista artesanos de oficios diferentes, por cuyas manos debe pasar un producto para quedar enteramente concluido. Un coche fue primero el producto de los trabajos de gran número de artesanos independientes unos de otros, tales como carreteros, guarnicioneros, torneros, pintores, cerrajeros, vidrieros, etc. La manufactura carrocera los ha reunido a todos en un mismo local donde trabajan a la par; como se hacen muchos carruajes a la vez, cada obrero tiene siempre su tarea particular que realizar. Pero bien pronto se introduce una modificación esencial. El cerrajero, el carpintero, etc., que solo se han ocupado en la fabricación de coches, pierden poco a poco la costumbre y con ella la capacidad de ejercer su oficio en toda su extensión; limitado desde este momento a una especialidad de su oficio, su habilidad adquiere la forma más propia para este ejercicio circunscrito.
Por otra parte, gran número de obreros, cada uno de los cuales fabrica el mismo objeto, pueden ser ocupados al mismo tiempo por el mismo capitalista en el mismo taller; esta es la cooperación en su forma más sencilla. Cada obrero hace la mercancía entera ejecutando sucesivamente las diversas operaciones necesarias. En virtud de circunstancias exteriores, un día, en vez de hacer que cada uno de los obreros ejecute las diferentes operaciones, se confía cada una de estas especialmente a uno entre aquellos, y todas en conjunto resultan entonces ejecutadas al mismo tiempo por los cooperadores, ejecutando solo una cada uno de ellos en lugar de hacerlas todas sucesivamente cada obrero. Realizada esta división accidentalmente la vez primera, se repite, muestra sus ventajas y concluye por ser una división sistemática del trabajo. De producto individual de un obrero independiente que ejecuta una porción de operaciones diversas, la mercancía se convierte en el producto social de una reunión de obreros, cada uno de los cuales efectúa constantemente la misma operación de detalle.
El origen de la manufactura, su procedencia del oficio, presenta, pues, un doble aspecto. Por un lado, tiene por punto de partida la combinación de oficios diversos e independientes, la cual se simplifica hasta reducirlos a la categoría de operaciones parciales y complementarias en la producción de la misma mercancía. Por otro lado, se apodera de la cooperación de artesanos del mismo género, descompone su oficio en sus diferentes operaciones, las aísla y las hace independientes, de tal suerte que cada una de ellas llega a ser la función exclusiva de un trabajador que, confeccionando solo una parte de un producto, no es más que un trabajador fraccionario. Así, pues, ora combina oficios distintos cuyo producto es la obra, ora desarrolla la división del trabajo en un oficio. Cualquiera que sea su punto de partida, su forma definitiva es la misma: un organismo de producción cuyos miembros son hombres.