La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de la manufactura.

Mecanismo general de la manufactura.

Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el latón, por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie de operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se operan todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del alambre, la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas, etc.; el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados de transformación.

Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo dado debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los trabajos diversos y complementarios pueden marchar paralelamente y sin interrupción. Esta dependencia inmediata en que se encuentran recíprocamente trabajos y trabajadores obliga a cada uno a emplear solo el tiempo necesario en su función y aumenta por lo mismo el rendimiento del trabajo.

Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo, es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de tiempo.

Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores.

El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su función particular en la confección de un producto parcial. El grupo constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado. Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata de todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma parte.

Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en parte de una combinación de oficios diferentes, puede también desarrollarse combinando diferentes manufacturas. De este modo, en las fábricas de vidrio importantes se fabrican los crisoles de arcilla que se necesitan. La manufactura del medio de producción se une a la manufactura del producto, y la manufactura del producto a manufacturas en las que este entra como primera materia. En este caso, las manufacturas combinadas forman secciones de la manufactura total, aunque constituyen actos independientes de producción, cada uno de los cuales tiene su división distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas, la manufactura combinada no adquiere verdadera unidad sino después de la transformación de la industria manufacturera en industria mecánica.

Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario.

Acción de la manufactura sobre el trabajo.