El capital no es tan solo, como dice Adam Smith, la facultad de disponer del trabajo de otro, sino que es principalmente la facultad de disponer de un trabajo no pagado. Toda supervalía, cualquiera que sea su forma particular, beneficio, réditos, rentas, etc., es, en sustancia, la materialización de un trabajo no pagado. Todo el secreto del poder que tiene el capital de procrear estriba en el hecho de que dispone de cierta cantidad de trabajo de otro, que no paga.
SECCIÓN SEXTA
El salario.
CAPÍTULO XIX
TRANSFORMACIÓN DEL VALOR O DEL PRECIO DE LA FUERZA DE TRABAJO EN SALARIO
El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo. — La forma salario oculta la relación verdadera entre capital y trabajo.
El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo.
Si se examina solo superficialmente la sociedad burguesa, parece que en ella el salario del trabajador es la retribución del trabajo, es decir, que se paga cierta cantidad de dinero por otra cantidad determinada de trabajo. El trabajo está, pues, considerado como una mercancía cuyos precios corrientes oscilan, aumentando o disminuyendo su valor.
Pero ¿qué cosa es el valor? El valor representa el trabajo social gastado en la producción de una mercancía. Y ¿cómo medir la cantidad de valor de una mercancía? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo se determinará, por ejemplo, el valor de un trabajo de doce horas? Por las doce horas de trabajo que contiene, lo cual evidentemente carece de sentido.