Simón.—Parece que llegaron esta tarde y... Á la cuenta habrán despachado ya la comisión que traían... Conque se han ido... Buenas noches, señorita.
(Vase al cuarto de don Diego.)
ESCENA XVI.
RITA, DOÑA FRANCISCA.
D.ª Francisca.—¡Dios mío de mi alma! ¿Qué es esto?... No puedo sostenerme... ¡Desdichada! (Siéntase en una silla inmediata á la mesa.)
Rita.—Señorita, yo vengo muerta.
(Saca la jaula del tordo y la deja encima de la mesa; abre la puerta del cuarto de don Carlos, y vuelve.)
D.ª Francisca.—¡Ay, que es cierto!... ¿Tú lo sabes también?
Rita.—Deje usted, que todavía no creo lo que he visto... Aquí no hay nadie... ni maletas, ni ropa, ni... Pero ¿cómo podía engañarme? Si yo misma los he visto salir.
D.ª Francisca.—¿Y eran ellos?