D.ª Francisca.—Sí, señor.
D. Diego.—¿Ha llamado ya doña Irene?
D.ª Francisca.—No, señor... Mejor es que vayas allá, por si ha despertado y se quiere vestir.
(Rita se va al cuarto de doña Irene.)
ESCENA VIII.
DON DIEGO, DOÑA FRANCISCA.
D. Diego.—¿Usted no habrá dormido bien esta noche?
D.ª Francisca.—No, señor. ¿Y usted?
D. Diego.—Tampoco.
D.ª Francisca.—Ha hecho demasiado calor.