este tal tiene una hija,
que es del imperio heredera.
(Vuelve á beber, va á poner la bota al lado por donde sale Lucas, el cual le hace con el sombrero en la mano una cortesía. Bartolo, sospechando que es para quitarle la bota, va á ponerla al otro lado á tiempo que sale Ginés haciendo lo mismo que Lucas. Bartolo pone la bota entre las piernas, y la tapa con las alforjas.)
Arre allá, diablo. ¿Qué buscará este animal? Lo primero esconderé la bota... ¡Calle! Otro zángano. ¿Qué demonios es esto? En todo caso la guardaremos y la arroparemos; porque no tienen cara de hacer cosa buena.
Ginés.—¿Es usted un caballero que se llama el señor don Bartolo?
Bartolo.—¿Y qué?
Ginés.—¿Que si se llama usted don Bartolo?
Bartolo.—No, y sí, conforme lo que ustedes quieran.
Ginés.—Queremos hacerle á usted cuantos obsequios sean posibles.
Bartolo.—Si así es, yo me llamo don Bartolo.