(Quítase el sombrero y le deja á un lado.)
Lucas.—Pues con toda cortesía...
Ginés.—Y con la mayor reverencia...
Lucas.—Con todo cariño, suavidad y dulzura...
Ginés.—Y con todo respeto, y con la veneración más humilde...
Bartolo (aparte).—Parecen arlequines, que todo se les vuelve cortesías y movimientos.
Ginés.—Pues, señor, venimos á implorar su auxilio de usted para una cosa muy importante.
Bartolo.—¿Y qué pretenden ustedes? Vamos, que si es cosa que dependa de mí, haré lo que pueda.
Ginés.—Favor que usted nos hace... Pero cúbrase usted, que el sol le incomodará.
Lucas.—Vaya, señor, cúbrase usted.