Ginés.—Vaya, basta de meditación.
Lucas.—¿Será cosa de que otra vez?...
(En ademán de volverle á dar.)
Bartolo.—¡Qué! no, señor. Sino que estaba pensando en el plan curativo... ¡Pobrecito Bartolo! Vamos.
(Los dos le cogen en medio, y se van con él por la izquierda del teatro.)