ESCENA II.
DON JERÓNIMO, ANDREA, LUCAS.
Andrea.—¡Ay, señor amo! que aunque el médico sea un pozo de ciencia, me parece á mí que no haremos nada.
D. Jerónimo.—¿Por qué?
Andrea.—Porque doña Paulita no ha menester médicos, sino marido, marido: eso la conviene, lo demás es andarse por las ramas. ¿Le parece á usted que ha de curarse con ruibarbo, y jalapa, y tinturas, y cocimientos, y potingues, y porquerías, que no sé cómo no ha perdido ya el estómago? No, señor, con un buen marido sanará perfectamente.
Lucas.—Vamos, calla, no hables tonterías.
D. Jerónimo.—La chica no piensa en eso. Es todavía muy niña.
Andrea.—¡Niña! Sí, cásela usted, y verá si es niña.
D. Jerónimo.—Más adelante no digo que...
Andrea.—Boda, boda, y aflojar el dote, y...