D. Eleuterio.—Sí, sí, váyase usted; y si quieren más licor, que lo suba el mozo.
D. Serapio.—Sí, siempre será bueno que lleven un par de frasquillos más. Pipí.
Pipí.—¡Señor!
D. Serapio.—Palabra.
(Don Serapio habla en secreto á Pipí, y vuelve á irse por la puerta del foro; Pipí toma del aparador unos frasquillos, y se va por la misma parte.)
D. Antonio.—¿Cómo va, amigo don Pedro?
(Don Antonio se sienta cerca de don Pedro.)
D. Pedro.—¡Oh, señor don Antonio! No había reparado en usted. Va bien.
D. Antonio.—¿Usted á estas horas por aquí? Se me hace extraño.
D. Pedro.—En efecto lo es; pero he comido ahí cerca. Á fin de mesa se armó una disputa entre dos literatos que apenas saben leer; dijeron mil despropósitos, me fastidié, y me vine.