Bartolo.—Pues ya se ve que lo entiendo.

Lucas.—Cuidado conmigo... (Le da un envión al tiempo de desasirse de él.) ¡Se habrá visto mico más enredador!

ESCENA IV.

DON JERÓNIMO (sale por la izquierda), BARTOLO, LUCAS, LEANDRO.

D. Jerónimo.—¡Ay, amigo don Bartolo! que aquella pobre muchacha no se alivia. No ha querido acostarse. Desde que ha tomado la sopa en vino está mucho peor.

Bartolo.—¡Bueno! eso es bueno. Señal de que el remedio va obrando. No hay que afligirse, que aquí estoy yo... (Llama, encarándose á la puerta del lado derecho.) Digo ¡don Casimiro! ¡don Casimiro!

Leandro (desde adentro).—¡Señor!

Bartolo.—¡Don Casimiro!

Leandro (saliendo).—¿Qué manda usted?

D. Jerónimo.—¿Y quién es este hombre?