D. Eleuterio.—Pero si no es eso lo que á usted se le pregunta.

D. Hermógenes.—Ya estoy en la cuestión. Bien que, para la mejor inteligencia, convendría explicar lo que los críticos entienden por prótasis, epítasis, catástasis, catástrofe, peripecia, agnición, ó anagnórisis, partes necesarias á toda buena comedia, y que según Escalígero, Vossio, Dacier, Marmontel, Castelvetro y Daniel Heinsio...

D. Eleuterio.—Bien, todo eso es admirable; pero...

D. Pedro.—Este hombre es loco.

D. Hermógenes.—Si consideramos el origen del teatro, hallaremos que los megareos, los sículos y los atenienses...

D. Eleuterio.—Don Hermógenes, por amor de Dios, si no...

D. Hermógenes.—Véanse los dramas griegos, y hallaremos que Anaxipo, Anaxándrides, Eúpolis, Antíphanes, Philípides, Cratino, Crates, Epicrates, Menecrates y Pherecrates...

D. Eleuterio.—Si le he dicho á usted que...

D. Hermógenes.—Y los más celebérrimos dramaturgos de la edad pretérita, todos, todos convinieron nemine discrepante en que la prótasis debe preceder á la catástrofe necesariamente. Es así que la comedia del Cerco de Viena...

D. Pedro.—Adios, señores.