D. Eleuterio.—¡Cuidado, que es cosa particular! ¡Voto va sanes! La casualidad de...

D.ª Mariquita.—Vamos pronto... ¿Y mi abanico?

D. Serapio.—Aquí está.

D. Antonio.—Llegarán ustedes al segundo acto.

D.ª Mariquita.—Vaya, que este don Hermógenes...

D.ª Agustina.—Quede usted con Dios, caballero.

D.ª Mariquita.—Vamos aprisa.

D. Antonio.—Vayan ustedes con Dios.

D. Serapio.—Á bien que cerca estamos.

D. Eleuterio.—Cierto que ha sido chasco estarnos así, fiados en...