D.ª Mariquita.—Fiados en el maldito reloj de don Hermógenes.
ESCENA IV.
DON ANTONIO, PIPÍ.
D. Antonio.—¿Conque estas dos son la hermana y la mujer del autor de la comedia?
Pipí.—Sí, señor.
D. Antonio.—¡Qué paso llevan! Ya se ve, se fiaron del reloj de don Hermógenes.
Pipí.—Pues yo no sé qué será; pero desde la ventana de arriba se ve salir mucha gente del coliseo.
D. Antonio.—Serán los del patio, que estarán sofocados. Cuando yo me vine quedaban dando voces para que les abriesen las puertas. El calor es muy grande; y por otra parte, meter cuatro donde no caben más que dos es un despropósito; pero lo que importa es cobrar á la puerta, y más que revienten dentro.
ESCENA V.
DON PEDRO, DON ANTONIO, PIPÍ.