Calam.

Si todo ello no es mas que...

D. Die.

Ya he dicho que calles... Ven acá. (Asiendo una mano á D. Cárlos, se aparta con él á un extremo del teatro, y le habla en voz baja.) Dime qué ha sido.

D. Car.

Una ligereza, una falta de sumision á usted. Venir á Madrid sin pedirle licencia primero... Bien arrepentido estoy, considerando la pesadumbre que le ha dado al verme.

D. Die.

¿Y qué otra cosa hay?

D. Car.

Nada mas, señor.