D. Die.
Todos esos motivos no valen nada... ¡Porque le dió la gana de ver al tio!... Lo que quiere su tio de usted no es verle cada ocho dias, sino saber que es hombre de juicio y que cumple con sus obligaciones. Eso es lo que quiere... Pero (Alza la voz y se pasea inquieto.) yo tomaré mis medidas para que estas locuras no se repitan otra vez... Lo que usted ha de hacer ahora es marcharse inmediatamente.
D. Car.
Señor, si...
D. Die.
No hay remedio... Y ha de ser al instante. Usted no ha de dormir aquí.
Calam.
Es que los caballos no están ahora para correr... Ni pueden moverse.
D. Die.
Pues con ellos (A Calamocha) y con las maletas al meson de afuera... Usted (A D. Cárlos.) no ha de dormir aquí... Vamos (A Calamocha) tú, buena pieza, menéate. Abajo con todo. Pagar el gasto que se haya hecho, sacar los caballos, y marchar... Ayúdale tú... (A Simon.) ¿Qué dinero tienes ahí?...