Mira que lo has de hacer.
D. Car.
Sí, señor, haré lo que usted manda.
D. Die.
Muy bien... A Dios... Todo te lo perdono... Vete con Dios... Y yo sabré tambien cuando llegas á Zaragoza, no te parezca que estoy ignorante de lo que hiciste la vez pasada.
D. Car.
¿Pues qué hice yo?
D. Die.
Si te digo que lo sé, y que te lo perdono, ¿qué mas quieres? No es tiempo ahora de tratar de eso. Vete.
D. Car.