Rita.
¡Ay! ahora que me acuerdo... Pues poquito me lo encargó... Ya se ve, si con estos amores tengo yo tambien la cabeza... Voy por él.
(Encaminándose al cuarto de Doña Irene.)
D.ª Fca.
¿A qué vas?
Rita.
El tordo, que ya se me olvidaba sacarle de allí.
D.ª Fca.
Sí, tráele, no empiece á rezar como anoche... Allí quedó junto á la ventana... Y ve con cuidado no despierte mamá.
Rita.