Ha sido preciso.
Simon.
Ya lo conozco.
D. Die.
¿No ves qué venida tan intempestiva?
Simon.
Es verdad... Sin permiso de usted, sin avisarle, sin haber un motivo urgente... Vamos, hizo muy mal... Bien que por otra parte, él tiene prendas suficientes para que se le perdone esta ligereza... Digo... Me parece que el castigo no pasará adelante, ¿eh?
D. Die.
¡No, qué! No señor. Una cosa es que le haya hecho volver... Ya ves en que circunstancias nos cogia... Te aseguro que cuando se fué me quedó un ánsia en el corazon... (Suenan á lo léjos tres palmadas, y poco despues se oye que puntean un instrumento.) ¿Qué ha sonado?
Simon.