Pues bien está.

D. Die.

¡Mire usted qué idea! ¡Con el otro la habia de ir á casar!... No señor, que estudie sus matemáticas.

Simon.

Ya las estudia, ó por mejor decir, ya las enseña.

D. Die.

Que se haga hombre de valor y...

Simon.

¡Valor! ¿Todavía pide usted mas valor á un oficial que en la última guerra, con muy pocos que se atrevieron á seguirle, tomó dos baterías, clavó los cañones, hizo algunos prisioneros, y volvió al campo lleno de heridas y cubierto de sangre?... Pues bien satisfecho quedó usted entonces del valor de su sobrino; y yo le ví á usted mas de cuatro veces llorar de alegría, cuando el Rey le premió con el grado de teniente coronel y una cruz de Alcántara.

D. Die.