Mal conoce usted mi corazon.
D.ª Fca.
Bien lo conozco.
(Quiere arrodillarse, D. Diego se lo estorba, y ambos se levantan.)
D. Die.
¿Qué hace usted, niña?
D.ª Fca.
Yo no sé... ¡Qué poco merece toda esa bondad una muger tan ingrata para con usted!... No, ingrata no, infeliz... ¡Ay, qué infeliz soy, señor Don Diego!
D. Die.
Yo bien sé que usted agradece como puede el amor que la tengo... Lo demas todo ha sido... ¿Qué sé yo?... Una equivocacion mia, y no otra cosa... Pero usted, inocente, usted no ha tenido la culpa.