¡Precision!

D. Car.

Sí, señor... Le debo muchas atenciones, y no era posible volverme á Zaragoza sin estar primero con él.

D. Die.

Ya. En habiendo tantas obligaciones de por medio... Pero venirle á ver á las tres de la mañana, me parece mucho desacuerdo... ¿Por qué no le escribiste un papel?... Mira, aquí he de tener... Con este papel que le hubieras enviado en mejor ocasion, no habia necesidad de hacerle trasnochar, ni molestar á nadie.

(Dándole el papel que tiraron á la ventana. Don Cárlos luego que le reconoce, se le vuelve y se levanta en ademan de irse.)

D. Car.

Pues si todo lo sabe usted, ¿para qué me llama? ¿Por qué no me permite seguir mi camino y se evitaria una contestacion, de la cual ni usted ni yo quedaremos contentos?

D. Die.

Quiere saber su tio de usted lo que hay en esto, y quiere que usted se lo diga.