Señora.
D.ª Fca.
¿Me llamaba usted?
D.ª Ire.
Sí, hija, sí; porque el señor D. Diego nos trata de un modo que ya no se puede aguantar. ¿Qué amores tienes, niña? ¿A quién has dado palabra de matrimonio? ¿Qué enredos son estos?... Y tú, picarona... Pues tú tambien lo has de saber... Por fuerza lo sabes... ¿Quién ha escrito este papel? ¿Qué dice?... (Presentando el papel abierto á Doña Francisca.)
Rita.
Su letra es. (Aparte á Doña Francisca.)
D.ª Fca.
¡Qué maldad!... Señor D. Diego, ¿así cumple usted su palabra?
D. Die.