Aquí no hay escándalos... Ese es de quien su hija de usted está enamorada... Separarlos y matarlos, viene á ser lo mismo... Cárlos... No importa... Abraza á tu muger.

(D. Cárlos va adónde está D.ª Francisca: se abrazan y ambos se arrodillan á los piés de D. Diego.)

D.ª Ire.

¿Con que su sobrino de usted?

D. Die.

Sí, señora, mi sobrino: que con sus palmadas, y su música, y su papel, me ha dado la noche mas terrible que he tenido en mi vida... ¿Qué es esto, hijos mios, qué es esto?

D.ª Fca.

¿Con que usted nos perdona y nos hace felices?

D. Die.

Sí, prendas de mi alma... Sí. (Los hace levantar con expresiones de ternura.)