D.ª Ire.
En fin, Dios los haga buenos, y que por muchos años se gocen... Venga usted acá, señor, venga usted, que quiero abrazarle... (Abrazándose D. Cárlos y Doña Irene. Doña Francisca se arrodilla y la besa la mano.) Hija, Francisquita. ¡Vaya! Buena eleccion has tenido... Cierto que es un mozo muy galan... Morenillo, pero tiene un mirar de ojos muy hechicero.
Rita.
Sí, dígaselo usted, que no lo ha reparado la niña... Señorita, un millon de besos. (Doña Francisca y Rita se besan manifestando mucho contento.)
D.ª Fca.
¿Pero ves qué alegría tan grande?... Y tú, como me quieres tanto... Siempre, siempre serás mi amiga.
D. Die.
Paquita hermosa (Abraza á Doña Francisca.) recibe los primeros abrazos de tu nuevo padre... No temo ya la soledad terrible que amenazaba á mi vejez... Vosotros (Asiendo de las manos á Doña Francisca y á D. Cárlos.) sereis la delicia de mi corazon, y el primer fruto de vuestro amor... Sí, hijos, aquel... No hay remedio, aquel es para mí. Y cuando le acaricie en mis brazos podré decir; á mí me debe su existencia este niño inocente: si sus padres viven, si son felices, yo he sido la causa.
D. Car.
¡Bendita sea tanta bondad!