Sí, señor.
D. Die.
Pues bien... Pero te vuelvo á encargar que á nadie lo descubras.
Simon.
Bien está, señor. Jamás he gustado de chismes.
D. Die.
Ya lo sé, por eso quiero fiarme de tí. Yo, la verdad, nunca habia visto á la tal doña Paquita; pero mediante la amistad con su madre, he tenido frecuentes noticias de ella: he leido muchas de las cartas que escribia, he visto algunas de su tia la monja, con quien ha vivido en Guadalajara; en suma, he tenido cuantos informes pudiera desear, acerca de sus inclinaciones y su conducta. Ya he logrado verla; he procurado observarla en estos pocos dias, y á decir verdad, cuantos elogios hicieron de ella me parecen escasos.
Simon.
Sí, por cierto... Es muy linda y...
D. Die.